Una larga agonía caracteriza a la universidad venezolana, doblegada por el régimen. Otrora referencia de la protesta más genuina y de los grandes ideales democráticos, hoy está postrada ante un régimen que le niega los más elementales recursos presupuestarios: extorsionándola, humillándola y vejándola hasta el cansancio. La vieja izquierda comunista, que tanto la aprovechó, ha decidido acabar con la autonomía universitaria y la libertad de cátedra que sólo las sostiene en el papel y que tan útiles fueron para la incursión guerrillera. Le importa un comino lo que pueda pensar o sospechar un estudiante de derecho constitucional, sea en la Bolivariana o en cualquier universidad pública o privada. La doble moral que no ocultan, además.