Fue una expresión, que tomo del discurso de investidura como presidente del “Partido Popular” español Alberto Núñez Feijoo del sábado, 02.04.22, prometiendo un cambio “sin revanchas ni división” por supuesto, se está hablando en una España democrática, donde impera una Constitución, división de poderes -a pesar de la Monarquía- y sobre todo un “Estado de Derecho”. Lo que entendimos de la citada expresión, no es más que el deterioro de una forma de hacer política en las principales agrupaciones PSOE y PP, que han venido ejerciendo el poder tras la dictadura de Franco. La motivación debió venir, de una crisis en el “Partido Popular” abortada con tal sentido democrático que es ejemplo, muy particularmente para las organizaciones políticas venezolanas, que no tanto se dividen y subdividen sino que cualquier estúpido se ve con derecho a inmerecidas aspiraciones, entre otras, por no saber ser y escribir y para lo cual, basta con un mínimum de recursos a los fines de mantener a unos borregos o borregas y no es cuestión de género, sino de hacer el ridículo y que cada quien se mire en el espejo de un río. Tal realidad al parecer es genética.