Un profesor de la Universidad Valle del Momboy, mi alma mater, nos decía en el 2001 a los entonces alumnos que “seríamos los mejores politólogos del mundo por estar en Venezuela en un contexto donde todas las teorías políticas se ponen a prueba, esto es un gran laboratorio”. Probablemente no seamos los mejores, pero si que tenía razón en cuanto a que Venezuela era y sigue siendo un gran centro de pruebas para mala suerte de los Conejillos de India (los venezolanos). Hay una máxima, esbozada por Amartya Sen y otros pensadores, que indica “la desigualdad política conduce a la desigualdad económica”, si en algún lugar del planeta este argumento se hizo aterradoramente obvio es en nuestro país.