Esta semana estuve efectuando labores de activismo en Juncalito, en Tocuyito, junto con los concejales Lina Fernández, Ramón Blasco y Peggy Pérez quienes me mostraron la realidad de la zona. Obviamente, una realidad que dista mucho del “Venezuela se arregló”. En la calle “ La Granja” nos encontramos un paisaje lunar, una vía de tierra, con huecos y troneras, llena de escombros y basura cuya escasa iluminación la colocan los vecinos de forma artesanal. Pues bien, allí no me encontré desánimo, ni confusión entre los vecinos, me encontré con ciudadanos dispuestos a organizarse para hacer visible su drama cotidiano y a quienes juramenté como un Comité Local más de AD en resistencia. Desde ya, ese equipo se encuentra recopilando y documentando las obras públicas inconclusas para alimentar nuestra batería de reclamos porque esa es la tarea más relevante que tenemos hoy: desnudar el velo de conformismo que atrapa a un gobierno municipal que se engaña a si mismo creyendo que algunos bombillos y una pintura en una plaza es una “gestión exitosa”. En realidad, la ausencia de medios de comunicación independientes volcados a la denuncia ciudadana está provocando que funcionarios desinformados caigan en la trampa de verse el ombligo.