Julio César Arreaza B.: No nos cansaremos

Tenemos seudoopositores que no hablan de la ausencia de libertad en Venezuela. Cohabitan con la maldad y pasan por alto, haciendo gala de nula compasión, la dantesca realidad de los presos políticos por pensar diferente a los capitostes del crimen organizado. Maduro ya no tiene más empresas que quebrar. Los rufianes de la política se encaminan a unas falsas elecciones dominadas por el régimen en 2024, mientras el país se nos disuelve en los pies. El deseo de los lame pisos, sin dignidad, es formar parte de la nueva elite económica a la sombra de la dictadura. Lo de ellos son los intereses crematísticos porque solo aspiran a una vida muelle al carecer de conciencia que los impele a peguntarse sobre la trascendencia de la vida. No hablan de que dejen de regalarle el petróleo a cuba. No les importa la asociación del régimen con los parias de Putin y Rusia, que avergüenzan a la humanidad con su invasión y guerra absurda e injusta. La dictadura se consolida cuando sus esclavos- la nueva élite mercantilista- sienten placer en serlo. Estos sujetos cambiaron de enemigo, ya no es el régimen destructor y asesino, son las sanciones; ellos no tienen otro calificativo sino de sinvergüenzas y lame botas. Sabemos que cualquier ingreso adicional el régimen lo usará para perseguir a la disidencia y robárselo. Se asocian a un régimen que cerró los medios libres de comunicación y domina para sus fines perversos todo el andamiaje formado por la hegemonía comunicacional, para sustentar los resortes de la maquinaria de la mentira. La lógica de los criminales no es una política de convivencia sino la lógica de consolidarse en el poder. El proyecto hegemónico quiere permanecer intacto y quedarse para siempre mandando y cuando tenga un respiro recrudecerá la venganza y ajustes cuentas. El oleaje represivo entró en pausa porque necesitan recuperar gobernabilidad. Jamás aceptaran una solución que los deje fuera del poder. Es el mismo régimen que asesta un golpe a los símbolos de la patria que dan sentido de pertenencia, con el propósito de darle un golpe a la moral de la gente.

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Author: Pablo Perez