Este lunes, muy temprano en la mañana, Yajaira González tuvo que dejar abandonada su compra en la caja registradora del supermercado porque no pudo pagarla. Llevaba 50 dólares que a duras penas pudo reunir, los cuales no le alcanzaron para la compra porque ahora debía incluirle un nuevo impuesto, para el que tampoco tenía bolívares. A Yajaira, como a la gran mayoría de los venezolanos, si no la agarra el chingo, la agarra el sin nariz.