La intolerancia es la principal señal de la existencia e instauración de un régimen dictatorial. Un dictador se vuelve intolerante a la crítica, venga de donde venga, sin distingo de edad o de género, influyente o no, con seguidores o no, una abuela o un adolescente, con intención o sin ella, ya sea que provenga de alguna red social, una cadena de WhatsApp, un tuit, un post, un meme y hasta un TikTok. Nada que luzca a crítica tiene cabida en el universo del dictador, ni siquiera el humor.