La narcosatrapía, carece de sentido del bochorno, de vergüenza propia y ajena, de capacidad de rectificación. Lo ha corroborado, con la orden de ¡presa, carrizo! contra Olga Mata de Gil, por el delito de lesa RoboLución, de hacer chistes, a costa de las arepas y a costa de los nombres de cinco de los causantes de la crisis humanitaria en que se encuentra Venezuela.