No ha cesado la polémica, ni debe cesar, en torno al grotesco planteamiento surgido en la Asamblea Nacional que sirve al régimen del terror en Venezuela. Cargan a cuestas con el trauma del veto que el muerto le impuso al intento anterior de tomar “legalmente” a las universidades, de expropiarlas. Pero no cejan en su propósito por desencajar más a las universidades, por convertirlas, apropiándoselas, a su proyecto ideológico-totalitario.