El Acuerdo de París del 2015 requiere que todos los países establezcan metas de reducción de las emisiones de gases del efecto invernadero para frenar el cambio climático, lo cual se ha traducido en una presión continua para que las compañías reduzcan sus huellas de carbono. Este requerimiento implica que las compañías pueden aumentar la calidad de los insumos desde un punto de vista ambiental, transitar hacia una tecnología que reduzca las emisiones de carbono, pagar los derechos de emisiones o comprar créditos que compensen las emisiones de carbono. Estas últimas soluciones han llevado a que se desarrolle un mercado de derechos de emisiones o de créditos de carbono.