La ausencia de justicia es la consecuencia de la situación estructural de impunidad reinante en el país. El TSJ es un asesino de la justicia. La realidad de la usurpación es un mentís verificado en un falso presidente, una Asamblea Nacional espuria y una componenda antinatura de TSJ designado al margen de la Constitución. Es más que evidente la falta de voluntad y capacidad del régimen para impartirla.