No tengo duda de que la vida humana está soportada por diferentes órdenes independientes y autónomos entre sí, atravesados por un eje común a todos, que es el orden moral. La actividad política y la vocación a la que responde, persiguen el bien común. El caos del mundo se debe a un liderazgo desviado de su representación, que ha determinado un entresijo de cosas impregnadas de intereses personales e ideológicos inconfesables, conducente a la perdición de la humanidad.