Desde el mismo momento en el cual el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se atreve a condicionar su participación a la Cumbre de las Américas, si no invitan a sus amigos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, no dejó margen a las dudas, AMLO se declaró oficialmente fanático de los dictadores y criminales que dirigen los regímenes en esas tres naciones no invitadas.