¿Qué hizo el pueblo de Guatemala frente a la dictadura? (II parte)

Don Arcadio Ruiz Franco también menciona en su libro que se había convocado a manifestaciones pacíficas para el día 25 de junio de 1944, tanto en horas de la mañana como en horas de la tarde. El pueblo en general está convocado, pero especialmente el capitalino. En la mañana del sábado 24 de junio, una multitud se hizo presente y fue fuertemente reprimida. Ruiz Franco relata que los trabajadores al interior de la empresa que edita El Imparcial, desde sus directores hasta el personal de artes gráficas, después de largas y encontradas discusiones, el director del periódico da su consentimiento a la participación a la huelga general convocada para que renuncie el dictador Ubico Castañeda. Dice Ruiz Franco: “Cuando llegué al Cine Lux, una gran columna de manifestantes había partido para la 18 calle, después regresó por la 5a. avenida y 14 calle y desembocó en la 6a. avenida, de donde había partido, hasta el parque central, en todo el trayecto se le agregaba más gente. Se detuvo frente al Portal del Comercio”. Allí comenzó la participación de varios oradores. “El orador siguiente expuso el papel servil de la prensa y su contumacia con el tirano”. Después indica que el siguiente orador incitó a la muchedumbre para ir a los periódicos para obligarlos a seguir la lucha del pueblo. Menciona Ruiz Franco que la muchedumbre siguió hasta las instalaciones del periódico El Imparcial y luego a Nuestro Diario, que quedaba a media cuadra de distancia. Allí la muchedumbre y los oradores les exigieron plegarse a la lucha ciudadana. También señaló que los oradores invitaron a las manifestaciones y a unirse a la huelga general programada para la semana siguiente, y que debía comenzar ese mismo sábado. Los comerciantes y todos los negocios citadinos anunciaron que apoyarían, unos por temor a ser agredidos por los manifestantes y otros, convencidos de que la situación bajo la bota del dictador ya era imposible mantenerla. Continúa relatando Ruiz Franco: “Esa misma noche del sábado, columnas de ciudadanos de todas las clases sociales recorrían la avenida principal de la ciudad gritando muera el tirano. Se formaban los grupos antes del parque La Concordia y pasaban gritando a los espectadores timoratos e indecisos, que permanecían en las aceras: ¡Únanse, únanse, únanse! El ritmo y el tono con que se gritaba esa palabra repercutió en todas las manifestaciones de esa época. Su eco fue un grito de guerra que tremoló con la decisión inquebrantable del pueblo de luchar hasta la muerte”. El domingo 25 de junio por la mañana, todo el pueblo se volcó en la arteria principal de la ciudad. “La manifestación, que colmaba varias calles y avenidas del centro de la ciudad, en tanto, la fuerza armada, munida de cañones, ametralladoras, fusiles y caballería arremetió contra la muchedumbre, disparaban desde bombas lacrimógenas hasta disparos. La Policía, batones en alto, perseguía a los manifestantes para dispersarlos hasta disolverlos. Hubo muchos heridos, quemados y golpeados en los hospitales”. Ubico comenzaba a desmoronarse.

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Author: Maria Suarez