Una vorágine arrasa con los pocos vestigios de las garantías y principios constitucionales, procesales y penales existentes en la administración de justicia. Tolvanera de efectos imbricados con la indefensión y decepción recalcada por la parodia de la selección y designación de los magistrados del TSJ, así como por casi todos los actos del Poder Judicial al día de hoy, sugiriendo un lugar común, la justicia venezolana desestima lo justo.