La fuente es el Sol es la exposición que estuvo en la Galería La Rebelde de marzo a mayo. La misma fue una muestra individual de esculturas, murales de luz, poesía y fotografía, cuya búsqueda fue la de mostrar lo sagrado del misterioso trayecto de la luz. Un juego luminoso y metafórico de los haces de fotones habitando la galería en esculturas reflejando luz producido por la artista Clara de Tezanos y curado por Andrea Dardón.
Clara de Tezanos es una artista y curadora de Guatemala. Empezó sus estudios en París. Es cofundadora y directora del Centro de Fotografía Contemporánea, La Fototeca y el Festival Internacional GuatePhoto. Más que eso Clara es una apasionada del trayecto y manifestación de la luz, y quien concibe al sol como una fuente de luz cambiante e infinita donde se encuentra lo sagrado y místico de la vida. La Fuente es el Sol desde un registro implacable nos recuerda el milagro de la luz, y cómo somos los guionistas de nuestra propia realidad y que el sol somos también nosotros (como es arriba es abajo).
Para cerrar el ciclo de esta exposición Clara nos invitó a experimentar un concierto-danza La Máquina torpe de lo eterno. Dice la curadora Josselin Pinto: “Partiendo de la idea de un eclipse como el momento en el que se oscurece el sol, el concierto-danza parte de manera simbólica en tres actos que exploran el movimiento de los astros, la elipse propuesta por primera vez por Hipatia… Si la exposición fue una oda al sol, el performance era una oda a su vacío, al contenedor sombrío del universo que cabe en un triángulo y en un sonido”.
Para mí haber estado en ese concierto-danza fue un gran regalo para todos los sentidos. Un viaje por el misterio de lo sagrado con la banda sonora del genial músico Alex Hentze (oráculo) y la fuerza femenina de diosas-bailarinas interpretando a los astros, bailándole a la fuente de la vida, que desde su fuerza y poder sagrado femenino hacen sentir que las mujeres somos una extensión bella de la naturaleza. Por ello recordé este texto:
“Hace mucho tiempo, cuando las mujeres fueron pájaros, existía el sencillo entendimiento de que cantar en la madrugada o contar al atardecer era curar al mundo a través de la dicha. Los pájaros aún recuerdan lo que nosotras hemos olvidado, que el mundo está hecho para ser celebrado” (Tempst Williams).
Clara es una artista atenta al pulso de la vida y de la belleza, que hunde sus manos y su alma a la poesía que esconde el misterio del trayecto de la luz. Gracias Clara por este regalo.
Al salir de ese concierto-danza y entre ese buqué de emociones evocadas por la música de Hentze conjugada con la obra de Clara, la danza, la poesía y las ideas, pensé que así como el sol es la fuente que nutre todo en la naturaleza, también es nuestra fuente porque nosotros mismos somos naturaleza viva. Lo hemos olvidado.
También pensé que siendo nuestro país tan herido y apaleado como lo es, es el arte uno de los vehículos imprescindibles que puede sanarnos. Porque “sanar es descubrir la belleza de nuestra alma”.