A pesar de contar con un presupuesto público considerable, Guatemala no dispone de fondos suficientes para hacer todo lo que sus ciudadanos desearían. Por lo tanto, debe priorizar entre muchas oportunidades que valen la pena.
En todos los países, el papel principal del Gobierno y el Congreso es priorizar las opciones políticas y las inversiones. Es de esperar que estas políticas sean las que ofrezcan el mayor beneficio por cada quetzal gastado. Podrían ser inversiones enormemente eficaces en salud, como la vacunación contra el rotavirus, o en educación, como planes estructurados para maestros.
Sin embargo, en todas partes las políticas suelen estar impulsadas por otras consideraciones que pueden reducir drásticamente su eficacia. Esto puede ser promovido por grupos de interés especiales y minorías —muchas veces ruidosas— que presionan por sus opciones preferidas. Por ejemplo, las subvenciones a los fertilizantes ayudan al agricultor en particular, pero, en general, esa política aporta solo pequeños beneficios a la sociedad. Los medios de comunicación suelen impulsar intervenciones interesantes, aunque su rentabilidad sea dudosa. Por ejemplo, dar a cada niño una computadora portátil barata fue visto durante mucho tiempo como una vía interesante y crucial para la educación de los niños en el siglo XXI. Ahora, los estudios demuestran de forma concluyente que no solo es una opción cara, sino que además no aporta beneficios.
Los datos y la ciencia económica pueden proporcionar una contribución realmente útil para asistir al Gobierno y a los ciudadanos a disipar el ruido de los grupos de interés y ayudar a asignar los recursos para mejorar el proceso presupuestario.
El análisis costo-beneficio rara vez es utilizado por algún gobierno en el mundo de manera amplia y transparente. ¿Por qué? Requiere un gran número de académicos involucrados, aportes bien organizados, la recopilación de una considerable cantidad de datos y genera resultados analíticos que pueden molestar a algunos grupos de interés.
Mi grupo de expertos, el Copenhagen Consensus Center, lleva una década trabajando para mejorar esta situación. Hemos trabajado en países como Dinamarca, Bangladesh, Haití, India, Ghana y Malawi para aportar una contribución racional y basada en datos para el establecimiento de prioridades en los países.
Estos proyectos han ayudado a los Estados y a los gobiernos nacionales a centrarse en inversiones más poderosas. Las contribuciones locales garantizan que las políticas examinadas sean las más pertinentes para cada país.
Los resultados de nuestros proyectos han cambiado las políticas de manera que ayudan a las personas: el Gobierno de Haití, con el apoyo de USAID, lanzó el primer proyecto de fortificación de alimentos del país. El Reino Unido utilizó nuestra investigación para apoyar una iniciativa mundial para acabar con la desnutrición. Colombia cuadruplicó el tamaño de una reserva marina. El Gobierno danés gastó millones más en el VIH/SIDA basándose en nuestros hallazgos.
Ahora estamos llevando a cabo un proyecto para la Fundación Bill y Melinda Gates con el fin de investigar ¿cómo las naciones pueden gastar mejor los recursos dentro de la conversación de los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?
¿Qué podría lograr esta investigación para Guatemala? El país tiene enormes oportunidades por delante, pero también desafíos que podrían afectar a la prosperidad si no son gestionados con cuidado.
Una evaluación rápida que acabamos de realizar para Uganda apunta a los tipos de investigación que podrían ayudar a Guatemala. Trabajamos con la Autoridad Nacional de Planificación para examinar cada una de las intervenciones sugeridas en la nueva Estrategia Presupuestaria de Uganda, realizando una evaluación rápida para valorar rápidamente los costos y beneficios de cada iniciativa, basándonos en la literatura académica.
Este informe destacaba los enormes beneficios de abrir escuelas sin condiciones y mantenerlas abiertas para mejorar los ingresos futuros de los niños. La investigación también mostró los beneficios de priorizar el gasto sanitario en enfermedades transmisibles específicas como la tuberculosis y la malaria. Entre todas las demandas que compiten por el presupuesto sanitario, hay un enorme valor en focalizar los recursos adicionales en áreas como estas, donde inversiones relativamente pequeñas pueden generar grandes resultados.
También mostró áreas a las que no se debería dar prioridad, como la capacitación en destrezas para el desarrollo de ‘software’, que parece sensata y suele atraer la atención, pero que típicamente tiene un bajo rendimiento, dada la enorme competencia mundial en el tema.
Mostrar dónde cada quetzal consigue el mayor beneficio, no ofrece la última palabra en la toma de decisiones presupuestarias. Tampoco suplanta a los políticos. Simplemente garantiza que los ciudadanos y los políticos estén mejor informados. Las decisiones sobre cómo asignar los escasos recursos deben seguir siendo siempre del dominio de los políticos elegidos.
Pero este aporte significa que los políticos y sus funcionarios pueden escoger más entre los programas realmente efectivos y un poco menos entre los menos efectivos, con datos adicionales de la ciencia económica. Guatemala debería considerar la posibilidad de aprovechar la misma oportunidad. Reunamos a los académicos locales e internacionales para empezar a trazar un mapa de lo que realmente funciona, y resaltar en qué se puede invertir mejor el próximo quetzal.
*Bjorn Lomborg es presidente del Copenhagen Consensus Center y ‘visiting fellow’ en Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Ha sido considerado una de las cien personas más influyentes del mundo por la revista ‘Time’, una de las 75 personas más influyentes del siglo XXI por la revista ‘Esquire’ y una de las 50 personas capaces de salvar el planeta por el periódico ‘The Guardian’, del Reino Unido. Su más reciente libro en español es ‘Falsa alarma: Por qué el pánico ante el cambio climático no salvará el planeta’, que se suma a sus numerosas publicaciones, entre ellas los ’best seller El ecologista escéptico’ y ‘Cool It’.