Dejar de ser silencio

Los titulares de nuestra cotidianidad, en Guatemala y el mundo, provocan sopor, vértigo e incredulidad, al verificar la capacidad de destrucción del planeta, de la vida en sus múltiples expresiones, incluso de los propios pilares del liberalismo político y económico. La rapacidad para acumular sin límites, genera grietas en las bases del sistema que legitima desigualdades, y nos las pinta como “inevitables”.

Está visto que no será una columna de opinión lo que alerte sobre las dimensiones de la estupidez y el vacío de vida de quienes mueven los hilos de la impunidad, un vacío probablemente más profundo que el recién formado agujero en Villa Nueva. 

Ese agujero, como otras evidencias de corrupción en el Estado, la Usac, las cortes y las empresas, no son silencio. Allí están, hablan, interpelan, abren los ojos, provocan náusea. Menos mal, a pesar de todas las violencias de nuestra historia, no aprendimos a ser silencio. 

A pesar del aguacero literal o como metáfora de lo que llueve, nos seguimos encontrando para abrazarnos y construir articulaciones, propuestas de sociedad que celebran la pluralidad de la vida, la diversidad de sexualidades, pensamientos e ideas. Donde se escuchan todas las voces y se asume con alegría que, según nuestras experiencias personales o como pueblos, las palabras, los días y noches con su meteorología incluida, tienen significados distintos que no serán silencio. 

Nos apenan quienes pregonan el pensamiento único, independientemente del punto del abanico ideológico donde se encuentren. Para nosotras no hay absolutos, ni verdades “irrefutables”. No transitaremos la ruta de lo inequívoco. Nuestros errores, dudas y vacíos, y también los significados vitales que hemos dialogado para merecer ser parte de la Red de la Vida, no serán silencio. 

Por todo eso, reivindicamos los disensos y el logro de consensos trabajados a profundidad. 

Con todo ello aclarado, precisamos afirmar que rechazamos la relativización y retorcimiento del significado de Justicia. Esto nos parece una aberración intencionada que busca silenciar, someter sus contenidos éticos a los caprichos de políticos, empresarios y militares asfixiados en odio, que han lanzado su voracidad contra actores sociales diversos, individuales u organizados, en todos los territorios, así como a personas funcionarias honestas, magistradas, jueces y fiscales que enarbolan el sentido de justicia en las propias entrañas de la impunidad. Nuestro reconocimiento a Ramiro (+), Bernardo, María, Anastasia, Nanci, Dulce, Virginia, Leidi, Siomara, Ericka, Yassmin, Claudia, Miguel Ángel. Gracias por su ejemplo de no convertirse en silencio. 

Otros conceptos también requieren emerger del agua, el lodo y la basura a donde los han lanzado: Vida, Verdad, Ética, Vínculo, Cuidado, Afecto, Libertad, Historia, Memoria, Pensamiento, Espiritualidad.

Todas palabras cuyos contenidos deberían ser el fundamento de nuestras conciencias, muchas de las cuales permanecen atrapadas en templos y catedrales, construidas para someternos, silenciarnos, hacer que nos lavemos las manos entregando limosnas y diezmos por “caridad”, y seguir invocando al dios del dinero y el despojo. Ojalá podamos escapar de las plegarias y sermones que nos ahogan y ensordecen, para dejar de ser silencio.

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Author: Maria Suarez