Del Antropoceno a la interdependencia

Hoy en día se registran algunas de las temperaturas más altas de la historia. El mundo está cambiando aceleradamente y en ello nuestra manera de percibir el tiempo y de percibirnos a nosotros en la dimensión del espacio-tiempo. 

Con la actual economía basada en energías fósiles, el avance tecnológico, el uso de celulares, tablet, etcétera, vivimos en un tiempo regido por las agujas  del reloj, en la que hemos llegado a considerar que la especie humana es la más importante en la Tierra y en donde no parecemos comprender que al destruir los ecosistemas de los que dependemos nos estamos autodestruyendo. Hemos olvidado lo que nos enseñaron muchos pueblos originarios y que hoy nos hacen recordar diversos científicos: que somos un continuo de la Tierra, que somos un espejo del cosmos. 

Antropoceno, es un término acuñado por un grupo de científicos que lleva años reuniendo pruebas que demuestran que la Tierra ha entrado en un nuevo periodo geológico determinado por la actividad humana. 

El concepto de Antropoceno, fue lanzado por primera vez por el holandés y premio Nobel de Química, Paul Crutzen, en el año 2000. Se refiere a la incursión humana en los ecosistemas que según algunos científicos permanecerán en el tiempo geológico, ejemplo de ello es la explotación de energía fósil, la minería, la urbanización, la agricultura, las fábricas, la proliferación de presas y canalizaciones, las emisiones de CO2, la producción de plásticos, cementos y otros tecnofósiles, etcétera. 

El Antropoceno (la era geológica marcada por la actividad humana) es una amenaza y a la vez es una oportunidad de tomar consciencia colectiva e individual, de lo que nos enseña la ciencia: que no somos separados de la Tierra, que no somos la especie más importante, sino que somos seres interdependientes. Que el equilibrio de la vida depende de esa interconexión. 

Nuestras sociedades actuales con la globalización asisten a una especie de vaciamiento del tiempo y del sentido de qué es ser humano hoy. Porque hoy por primera vez en la historia humana, el sentido de la vida está dado por el que cada individuo crea para sí mismo. Antes, el sentido existencial venía dado por y con la colectividad.  Diversos científicos y filósofos señalan que el sentido de nuestra existencia no está separado que el de una flor o un colibrí. 

Uno de los grandes retos de nuestra especie es el de salir de la era antropocénica, forjar una nueva visión del humano como un ser en equilibrio socioambiental, con una visión integradora del ser humano como ser interconectado e interdependiente porque la sobrevivencia de la especie humana depende de que nos vemos como una comunidad integrada con árboles, ríos, mares, plantas y todas las formas de organismos vivos. Nuestra salud no está separada de la salud del planeta; es interdependiente. 

Juntos podemos cambiar esta historia: unidos y organizados podemos generar un proceso de satisfacción y bienestar colectivo para potenciar la vida en equilibrio con la naturaleza. Salir del Antropoceno implica cambiar radicalmente la relación que tenemos con la Tierra y para ello debemos exigir a los políticos y líderes cambiar las reglas de juego. El papa Francisco en la encíclica Laudato Si, nos invita a hacer cambios radicales en la forma de consumir, producir y de relacionarnos con el resto de especies. 

Hay muchos futuros posibles. Lo que hagamos hoy marcará el destino del planeta. Enseñar a cuidar el medio ambiente es enseñar a amar la vida. La noción de que todas las especies dependemos unas de otras y de la importancia de cuidarnos entre sí es lo que nos abrirá a un futuro posible.

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Author: Maria Suarez