Este es el momento de darle nuestro apoyo a Guatemala y no permitir que se le siga despojando de sus valores democráticos. Los Organismos de Estado en vez de atender lo que les corresponde y cumplirle a nuestra Nación, se ocupan de consignas políticas y están poniendo en riesgo nuestra soberanía y nuestras conquistas por un país democrático. La Constitución de Guatemala es clara y específica, en lo que establece en su Artículo 141, sobre El Estado y su forma de gobierno:
“Soberanía. La soberanía radica en el pueblo quien la delega, para su ejercicio, en los Organismos Legislativo, Ejecutivo y Judicial. La subordinación entre los mismos, es prohibida.”
Entonces, ¿Es lícito despojar a un individuo o a una nación del goce de sus derechos primordiales, por la subordinación de poderes? ¿Es honesto usurpar para beneficio propio o de un grupo? ¿Es justo para un país manipularlo para prescindir de los principios fundamentales de su sistema de Justicia? La respuesta a estas preguntas es: no, no y no. Sabemos que los valores inalienables individuales o de la sociedad de un pueblo son el respeto a la persona, el goce de sus libertades, la responsabilidad y la preponderancia del Estado de Derecho.
Sin embargo, estamos viviendo dentro de las características de un país cooptado por grupos organizados y concertados, imponiéndonos una Corte Suprema de Justicia que está ejerciendo en un tiempo que ya no le corresponde, abuso que nos señala una fragilidad importante, un aviso, con carácter de urgencia. ¿Qué podemos esperar? ¿Qué podemos hacer, en grupo o individualmente, para reencauzar al Estado a la forma de gobierno legal?
Quien despoja lo hace por el utilitario dinero del que de cualquier forma se apropia para mantenerse cómodamente donde está, justificando su disoluto pensamiento: “porque las circunstancias me obligaron o por necesidad personal.” ¿Necesidad de qué, de lujos y de poder? El pretender llenar cualquier vacío emocional o económico por la vía de lo comprable, sobornable o ilícito es la práctica de personas inconscientes, descaradas y deshonestas que hacen mucho daño. Si se trata de individuos que están en puestos de gobierno es más grande el perjuicio, ya que damnifican a toda una población que carece de lo básico y lo necesario para el desarrollo de Guatemala. Los resultados son los que vivimos y no reflexionamos: La descomposición sistemática de la sociedad y el ajar la libertad.
¿Cómo crear y concretar un cambio de rumbo? ¿Cómo actuar para devolverle a nuestra Guatemala su maltratada soberanía y su lesionado Estado de Derecho? Elijamos aportar, contribuir con lo que podamos, en vez de permitir el continuo despojo. Un tema para que recapacitemos. ¡Ya!