Nos han enseñado que el medio ambiente es algo externo a nosotros. Hoy sabemos que nuestra salud y la del planeta son una sola. Enfermamos la tierra, nos enfermamos nosotros. Un grupo de 15 mil científicos de 184 países alertó desde hace un par de años las negativas tendencias ambientales que amenazan seriamente a la humanidad. En un artículo publicado en la revista BioScience se señala que la forma de vida actual es definitivamente insostenible y nos invita a revertir esas tendencias.
La experiencia ha demostrado que no hay éxito ni en el capitalismo ni en el socialismo, que para establecer una relación de armonía con la tierra no resulta ni lo primero ni lo segundo.
Los datos científicos de lo que le sucede hoy a la tierra, cambio climático, acidificación de los océanos, deforestación, contaminación, derretimiento de los polos, gases de efecto invernadero, millones de humanos viviendo con menos de un dólar al día (por debajo de la línea de pobreza) y ese largo etcétera que incluye catástrofes naturales, la manera de consumir y producir, nos exige no solo pensar en nuevos modelos sociales, sino en cambiar nuestra manera de ser y estar en el mundo.
Por ello 15 mil científicos de todo el planeta plantean 13 medidas imprescindibles para que podamos sobrevivir ante el mundo que se avecina. Comenzando por proteger porciones significativas de hábitats terrestres, marinos y aéreos. Salvaguardar ecosistemas, activar políticas que detengan extinción masiva de especies, restauración de bosques, trabajar porque retornen especies nativas, dejar de desperdiciar alimentos, modificar dietas para potenciar el consumo de vegetales, reducir ingesta de carne, salud y educación para fomentar la planificación familiar porque la población sigue creciendo exponencialmente y los recursos son cada vez más limitados, educación ambiental, giro en las inversiones para propiciar la salud ambiental, apoyar tecnologías limpias y verdes, y reducir la desigualdad.
En la escala de valores de la sociedad actual es más importante estar atento a las redes sociales que a plantar un árbol. A nivel planetario hay una pérdida masiva de especies animales y de bosques. Además, vemos constantemente el peligro que corren las áreas de conservación. Por ejemplo, en Guatemala el ecocidio en las áreas supuestamente “protegidas” como lo es el caso de la contaminación por palma africana en la reserva natural Manchón Guamuchal. En nuestro país el cultivo de la palma africana representa 130 mil hectáreas, el azúcar 284 mil hectáreas, el banano 72 mil hectáreas, eso suma 486 mil hectáreas. ¿Cómo es posible que no podamos conservar un área natural de 13 mil hectáreas (que representa 2 por ciento) del área de cultivo? ¿Indiferencia?, ¿falta de políticas ambientales?, ¿ambición?…
Vemos por todos los países ciudadanos que marchan contra el cambio climático exigiendo otras formas de producción, regulaciones del Estado hacia las empresas y una ciudadanía vigilante y consciente para inventar nuevas formas de producir los alimentos, respetando al planeta, la eliminación de combustibles fósiles, etc.
Todas las religiones hoy nos invitan a otra forma de relacionarnos entre las personas, con la tierra y con el resto de especies. Como especie somos un claroscuro y estamos en un momento de transición: hay miles de personas y empresas ensayando formas amigables de producir, pero a la vez la parte baja y oscura del ser humano sigue enredada en una nube obsesiva por poseer, acumular y obtener jugosas ganancias provocando daño a las comunidades, a la tierra y a animales y plantas.
El dilema ¿capitalismo o socialismo? es falso. Los hechos científicos que padece hoy la tierra nos revelan que necesitamos un nuevo modelo económico y social, para ello es imprescindible escuchar la voz de la tierra. Existen otros modelos sociales en construcción y en ellos debemos entender que nuestra especie no es más importante que ninguna otra.
Las imágenes recientes de la muerte del Motagua saturado en plástico nos indican que las biobardas no son la solución, necesitamos marcos jurídicos y reducir los plásticos. Enseñar a cuidar el medio ambiente es enseñar a amar la vida, porque el medio ambiente somos nosotros mismos. Hay muchos futuros posibles. Lo que hagamos hoy marcará el destino del planeta y de nuestra especie.