El medio de transporte del siglo XXI: la bicicleta

Desde el 2020, las ciudades empezaron a transformarse para adaptarse a la pandemia mundial y algo que venía avanzando, de repente cobró mucha fuerza: la infraestructura para moverse en bicicleta como medio de transporte en las ciudades. Esto como respuesta a la necesidad de tener ciudadanos sanos, fomentar el desarrollo económico incluyente, mejorar la calidad de vida y tener ciudades menos contaminadas. Vemos transformaciones en ciudades de México, Perú, Chile, Ecuador, Colombia, Francia, Alemania y Estados Unidos. Es un movimiento global que seguramente llegará a Guatemala, mientras antes, mejor. 

Nuestra relación con la bicicleta empezó cuando éramos niñas o niños, como un juguete, como una máquina para soñar y compartir con los amigos. 

Las ciudades en el siglo XX dejaron la bici y se quedó como un juguete para darle paso al vehículo, lo que nos llenó de tráfico y contaminación. Nos quedan muchos aprendizajes de esto, sobre todo la multimodalidad, que no es más que varias opciones de movilidad para llegar a nuestros destinos. Dentro de estas opciones, la bicicleta es una de las mejores, de manera silenciosa pero contundente, calificada acertadamente como el vehículo del presente y del futuro, es la solución a tantos problemas que hoy día nos aquejan en el mundo, solo para enumerar unos cuantos, el congestionamiento en las calles, polución, estrés y economía, entre otros.

El ciclismo nos genera felicidad, literalmente, segregamos endorfinas y serotoninas en nuestro cerebro al hacerlo. Es incluyente, cualquiera puede pedalear y llegar a sus destinos o dar un paseo. No importa el tipo de bicicleta que tengas, es lo que haces con ella. No podemos dejar de mencionar algo, el poder de transformación que pedalear tiene en las personas es impresionante. Estamos rodeados de tantos casos inspiradores que tomaron la bici por motivos de salud, personas que a través de la bici lidian con pérdidas, amigos que renunciaron a un sistema perverso e ineficiente de movilidad en nuestra ciudad, tantos testimonios que, unos antes que otros, redescubrieron la bici para transformar su vida de manera positiva.

Pero no dudamos de que esto cambiará, cada día hay más gente generando este cambio. Esta idea nos recuerda al neurólogo y filósofo austriaco Viktor Frankl, que afirmaba que cuando buscamos cambios masivos, la mejor forma de lograrlos es empezar por uno mismo.

No todo cambio es fácil de adoptar, especialmente en la Ciudad de Guatemala, donde se ha privilegiado el uso del automotor, donde se construye a favor del carro y de la moto, aunque cada infraestructura no funcione, sea cara y a la larga parezca más un parqueo para quienes tienen que movilizarse de esta manera.

Muchas personas, al ver que se construye de manera poco planificada y por tanto ineficiente, voltea a ver hacia casos de éxito como Ámsterdam, Holanda, o bien otras ciudades del mundo cuyas infraestructuras privilegian como debe ser al ciclista que se desplaza hacia el trabajo o la universidad. 

Hay un pequeño secreto en todo este éxito, bueno, más bien dos, la perseverancia y la participación ciudadana para lograr la infraestructura y la cultura ciclística. Impulsemos desde donde estemos proyectos como BiciRuta 502, que tienen una visión integral en torno a la bicicleta en el urbanismo guatemalteco. 

La bici es, en algunos países, un símbolo de inteligencia, salud, libertad. Sí, muy distinto a países donde quien lo ve por las calles en una bici es sinónimo de pobreza porque no se puede comprar un carro.

La pregunta es, ¿estamos dispuestos a cambiar, a descubrir, estamos dispuestos a salir de una zona de confort y de formar una nueva cultura que nos conecte, nos haga personas más empáticas, sanas y felices?

Qué tal si empezamos hoy, usa tu bici para ir a traer el pan. Para dar una vuelta por la cuadra. Verás que pronto la ciudad se hará pequeña. Que descubrirás lugares y personas de Guatemala que son la envidia de muchos lugares del mundo.

Asesórate con personas que ya lo hacen, aprende de ellos, qué tipo, qué tamaño de bici te conviene. Hay muchas opciones hoy, de todos los precios, pero todas nos darán la misma libertad, las mismas ganas de explorar y de vivir de una manera diferente.

Cuando llegues al punto de ver a la gente sufriendo en el tránsito, al punto que te has retado para superarte a ti mismo, sabrás de lo que estamos hablando.

Pedalea tan seguido como te sea posible, pedalea solo. Pedalea con amigos. Pedalea bajo el sol, bajo la lluvia, por las noches.

Pedalea porque te hace feliz.

Quien se sube a una bici no vuelve a ver la vida de la misma manera.

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Author: Maria Suarez