En el Día del Maestro

Arcadio Ruiz Franco (1993), en su libro ‘Fermentos de lucha: Hambre y miseria en Guatemala’, recuerda que el domingo 25 de junio de 1944, por la mañana, todo el pueblo se volcó en la arteria principal de la ciudad: “La manifestación, que colmaba varias calles y avenidas del centro de la ciudad, en tanto, la fuerza armada, munida de cañones, ametralladoras, fusiles y caballería arremetió contra la muchedumbre, disparaban desde bombas lacrimógenas hasta disparos. La policía, batones en alto, perseguía a los manifestantes para dispersarlos hasta disolverlos. Hubo muchos heridos, quemados y golpeados en los hospitales”. Por la tarde, fueron las mujeres quienes convocaron a una misa en el Templo de San Francisco. Las mujeres patrióticas de Guatemala comenzaron su manifestación en contra del tirano, iban vestidas de luto, desarmadas e indefensas, era una marcha silenciosa. Dice Ruiz Franco: “Grupos numerosos integrados por damas pasaban a colocarse al frente de la manifestación detenida por el mismo cordón de policías y soldados por la mañana, reforzados por la caballería. Las mujeres patrióticas se colocaban en los puestos de mayor peligro, como una demostración de fervor patriótico, y para contener la saña y brutalidad con que habían sido tratados los manifestantes de la mañana. Desfilaban sobre la 6a. avenida, cuando la caballería arremetió en contra de ellas”. En sus palabras: “Se oyó el clarín que enerva los nervios, la caballería del ejército desenvaina los sables, y se le ordena avanzar contra la muchedumbre, sin consideraciones de sexo”. No solo la caballería reprimió a las valientes mujeres guatemaltecas, sino los fusileros dispararon hiriendo de muerte a la maestra María Chinchilla. Terminaba así un día sangriento. Ese el origen de la conmemoración del Día del Maestro en nuestro país. Al dictador, general Jorge Ubico Castañeda se le acercaba la hora 25, como el pueblo decía. Después vino la carta de los 311 que le pedían su renuncia. Seis días pasaron, el 1 de julio de 1944, el general Ubico Castañeda salía por la puerta trasera de la historia. Posteriormente, vinieron las luchas para implantar la democracia capitalista en el país, hasta el derrocamiento por la vía armada del general Federico Ponce Vaides con la alborada del 20 de octubre de 1944. A continuación vendría la Junta Revolucionaria de Gobierno a dar una lección de democracia, al convocar a una Asamblea Nacional Legislativa que nos daría una nueva constitución política de la república y la convocatoria a elecciones libres y democráticas. De ese proceso resultó electo por enorme mayoría el Dr. Juan José Arévalo Bermejo, doctor en filosofía y ciencias de la educación. Durante su gobierno, se introdujo la educación moderna en el país, con su esquema no superado de las escuelas tipo federación y la valorización de la función del educador. Los educandos para ser ciudadanos. Por aquellos años, se fundó la Facultad de Humanidades, que vino a darle empuje al proceso educativo, tanto a nivel primario y secundario como a la educación superior universitaria. Se trajo al país a verdaderos profesores humanistas que dejaron sus semillas en el fecundo jardín de la patria. Loor a todos aquellos maestros y maestras que nos formaron en los principios democráticos y verdaderamente humanistas. Hoy, a 78 años de aquellos sucesos, el país vive otra etapa trágica, penosa y criminal, no solo porque se ha ido instalando una dictadura del ‘Pacto de Corruptos’, que ya controla los tres organismos del Estado y no pocas instituciones fundamentales de la justicia como el MP, la CC y ahora inclusive pretenden imponer al Rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala, al Procurador de los Derechos Humanos y al Contralor General de Cuentas. 

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez