A pesar de que ha tomado todas las medidas posibles para evitar el contagio de COVID-19 en sus dos hijas pequeñas, una de cuatro y otra de seis años, Natalia Robles Bartolomei ha estado intranquila pensando en que ella o su esposo pudieran infectar a las pequeñas o que las niñas fueran contagiadas en la escuela a la que asisten o en alguna salida familiar.