El sexto informe mundial sobre crisis alimentarias detalla que Guatemala se mantiene como el segundo país con mayor crisis alimentaria de América Latina y el Caribe por el número de personas en crisis o peores condiciones con 2.5 millones en esta fase durante 2022.
El documento es parte de la Red mundial contra las crisis alimentarias, una alianza internacional de las Naciones Unidas, la Unión Europea (UE), organismos gubernamentales y no gubernamentales.
Guatemala está por debajo de Haití que ocupa el primer puesto con 3.2 millones de habitantes en crisis alimentaria. Después del país se encuentra Honduras con 2.3 millones de personas, le sigue El Salvador y por último Nicaragua. Las cuatro naciones junto a Haití representan el mayor peligro de inseguridad alimentaria aguda en Latinoamérica.
El informe detalla que Guatemala se vio afectada por los aumentos sostenidos en el precio de los alimentos y combustibles a lo largo de 2021 y estos contribuyeron a las cifras de inseguridad alimentaria aguda a principios de 2022. Se prevé que continúe erosionando el poder adquisitivo de los hogares pobres.
Se añade que hogares agrícolas de infra y subsistencia con pérdidas de ingresos por los daños de las tormentas Eta y Iota (2020), los pequeños comerciantes informales y jornaleros agrícolas afectados por la pandemia de COVID-19 son los más vulnerables.
A la crisis de la pandemia y la pérdida de ingresos se suman factores como el aumento de los precios de la canasta básica de alimentos y el agotamiento de las reservas de granos básicos, principalmente en las zonas rurales del país.
Impacto de Ucrania
El estudio detalla que los precios internacionales son más altos en los alimentos y combustibles como resultado de la guerra en Ucrania que tiene como consecuencia un impacto en la importación neta de alimentos en países de América Central y Haití.
“Esto es particularmente grave para los hogares más pobres de Honduras y Guatemala en especial en el Corredor Seco, que sufrieron importantes pérdidas agrícolas en 2021, como los hogares afectados por los huracanes Eta y Iota, quienes aún no han recuperado sus medios de subsistencia y dependen en gran medida de la mercado para las necesidades alimentarias”, enfatiza el documento.