La razón del éxito del puente Los Esclavos

Todos los años es lo mismo. Las lluvias llegan, los ríos se desbordan y los puentes caen. El descalabro de lo público es evidente en el país cada invierno y esto conlleva pérdidas humanas (además de las sociales y económicas). Pero también es lo mismo cada año: ante el derrumbe del Estado y las ruinas de la infraestructura pública, la imagen del puente Los Esclavos siempre regresa. Inamovible, imbatible, la antigua estructura resiste el embate de la naturaleza y del tiempo. 

El éxito del puente va más allá de su ingeniería colonial. ¿Materiales y diseño? Sí, pero no es tan sencillo. Siempre que vemos las fotografías del puente resistiendo olvidamos el factor humano que hace esto posible. 

Hace algunos años, con una amiga nos descubrimos inmersos en una plática sobre patrimonio y financiación. En los comentarios, un usuario se presentó como comunitario y pedía apoyo para el manejo del famoso puente. Quisimos conocer más a este grupo de personas y decidimos visitar la comunidad para conocer un poco más sobre el bien cultural y sus gestores. Lo que descubrimos fue un verdadero ejemplo de resistencia, de memoria y de conservación. 

Sentados en un pequeño parque al costado del puente y con el rumor del río como fondo, escuchamos de los comunitarios cómo se han esforzado durante varios años para mantenerlo en pie. Limpian sus bases, realizan labores de protección en los alrededores y se mantienen en monitoreo constante para garantizar su estabilidad. Dedican los fines de semana y días libres, demostrando compromiso con la causa. 

En muchos sentidos, el patrimonio se gestiona así: localmente, con acciones pequeñas y con mucho amor por un bien patrimonial y por lo que representa para una comunidad. Me alegra mucho que el puente Los Esclavos resista, pero me parece fundamental agradecer —y apoyar, sobre todo— a quienes lo hacen posible. 

@morenodeleongt

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Author: Maria Suarez