Como es del conocimiento público, el martes pasado se produjo un hundimiento en el kilómetro 15 de la carretera (autopista) CA-9 Sur, municipio de Villa Nueva, departamento de Guatemala, que es la única vía de comunicación hacia la costa del océano Pacífico, a través de la cual circulan diariamente más de 150 mil vehículos, el cual se atribuye, indistintamente, a falta de mantenimiento de colectores, a problemas de diseño y construcción, a la imprevisión derivada de la existencia de una falla geológica (fractura de la corteza terrestre), entre otros. La grieta surgida abarca los cuatro carriles de la ruta CA-9.
La caverna y la grieta resultantes son de tal magnitud que la carretera al Pacífico fue cerrada por completo, obstruyendo la circulación de vehículos, y, posteriormente, se habilitó un carril reversible, que, por supuesto, no resuelve el problema mayúsculo que ocasiona el caos vehicular, que está redundando en enormes pérdidas económicas para el país.
Los expertos han señalado que el referido hundimiento no se solucionará fácilmente y que, incluso, las autoridades están pensando colocar un puente Bailey, que es un puente portátil prefabricado diseñado para uso militar, que se utiliza en el ámbito civil para solucionar la caída de puentes causada por desastres y catástrofes como inundaciones, incendios, derrumbes y terremotos.
Por supuesto, no es el primer hundimiento de envergadura que se registra en la red vial en nuestro país. En 2007, por ejemplo, se abrió un agujero en la zona 6 capitalina (Barrio San Antonio), después de una serie de retumbos, que fue atribuido a una falla geológica, aunque en su día también se dijo que se debió a falta de mantenimiento de colectores y filtraciones de aguas negras y pluviales. Se recuerda que, por lo menos, tres personas y una construcción desaparecieron en el hoyo, cuya área aproximada era de 100 metros de diámetro.
A mediados de 2010, otro agujero se abrió, esta vez en Ciudad Nueva, zona 2. El diámetro de este hoyo era de unos 20 metros y su profundidad se estimó en cerca de 30 metros. Como en el caso del hundimiento de la zona 6, se escucharon retumbos días antes de que se abriera la grieta. El hoyo de la zona 2 (a 1.5 kilómetros del agujero de la zona 6) se tragó un edificio de tres niveles y causó un número de desaparecidos que aún no se ha determinado.
En 2011 se abrió una caverna en la 23 avenida y 4a. calle, Barrio San Antonio, zona 6 capitalina, a escasos metros del agujero que se produjo en 2007. En septiembre de 2014 se hizo un nuevo agujero en la Calzada Roosevelt, en la 29 avenida de la zona 7, de aproximadamente 8 metros de ancho por 5 metros de profundidad. Asimismo, en septiembre de 2021 se produjo una emergencia alrededor del puente de Santa Rosalía, localizado en el kilómetro 12 de la carretera a El Salvador, municipio de Santa Catarina Pinula, departamento de Guatemala, derivada del colapso de los gaviones y de un talud, atribuido por las autoridades a las lluvias, aunque los vecinos afirman que fue por falta de mantenimiento del citado puente.