Has escuchado esta frase que está muy de moda: “Padre no es quien engendra, sino quien cría…”. Y de allí vienen las muchas interpretaciones que nuestra sociedad ha dado. Creo que quien la inventó la expresó desde su interioridad, su experiencia y, por qué no, con algo de dolor en su connotación. Las razones, comprensibles de sobra: papás ausentes, papás irresponsables, papás que abandonan, papás abusadores…, y podríamos seguir mencionando algunos otros adjetivos. Y bueno, hoy en día también vemos a mujeres con hijos y ellas vueltas a casar y otras viviendo con su nueva pareja, compartiendo la vida con los hijos de ambos.
Este maravilloso hombre vino a suplir todas las necesidades que los hijos de esta mujer no tenían cubiertas. Hombres amorosos, generosos; hombres que se han hecho responsables de los estudios de hijos ajenos, e incluso algunos han estudiado en las mejores universidades del mundo. Otros hijos ajenos viajan a muchos lugares gracias a este maravilloso hombre que vino a cambiarles la vida.
También están aquellos amorosos abuelos que ayudaron a su hija a salir adelante con su nieto, debido a la irresponsabilidad del padre del niño… Los muchos papás, como dice el refrán, que criaron pero no engendraron.
Creo que ser padre es un privilegio que se le ha otorgado a quien engendra un ser humano. Sin importar si lo merece o no. Es un papel otorgado desde el cielo; ahora bien, lo que hagan con él ya es responsabilidad de cada uno. No se puede quitar y poner ese regalo, ese título de “padre”, a la ligera y aseverar que como el abuelo se hizo responsable del bebé ahora es el padre que nunca tuvo. Lo que tuvo este niño en este caso muy particular fue un abuelo ejemplar. Si la señora ahora vive con su nueva pareja y él ha sido como un padre para el pequeño, lo que él sería es un excelente padrastro. Tenemos una lengua española muy rica en palabras que deberíamos saber emplear y llamar a las cosas por su nombre.
Quiero resaltar a aquellos padres excepcionales que engendraron y criaron hijos felices, guiándolos con su ejemplo y dándoles lo mejor que pudieron. Quiero felicitar a aquellos padres que supieron tomar el papel que les fue confiado y han hecho de él la simiente de hombres y mujeres fuertes, listos para enfrentar el mundo con sus retos y regalos.
Gracias por el legado y raíces de prosperidad y bendición, gracias por estar allí, gracias por luchar día a día por regalar un futuro grandioso a sus hijos. Gracias a sus cuidados han hecho humanos seguros, fuertes, con propósitos, con valores claros y duraderos, que no los hará titubear a la hora de tomar sus propias decisiones apegadas a valores y enseñanzas adquiridas en el seno del hogar. Gracias por la fuerza, ternura y seguridad otorgadas a cada hijo engendrado y criado. ¡Feliz Día del Padre!
“El padre del justo rebosa de gozo; quien engendra un sabio por él se regocija” (Proverbios 23-24).