Pensamiento positivo, a pesar de la coyuntura

Es imposible no referirse al gran “hoyo” que se creó en la salida de Guatemala hacia el sur del país. Es el puro reflejo del abandono de las autoridades públicas, incluidas las Municipalidades, hacia el mantenimiento de los servicios e infraestructura básica para enfocarse tan solo en el maquillaje del presente. Es una llamada de atención, de nuevo, sobre la fragilidad institucional. El peligro es latente e involucra diversas calles de las principales ciudades del país, así como las carreteras centrales del sistema de movilidad en el país. Y el invierno solamente empieza, la solución no es solo pedir a Dios, sino actuar en sentido de las soluciones con convicción y seriedad. Es una muestra más de la crisis institucional que afecta al país, que no es solo el tema de las carreteras, sino pasa por el sistema de justicia (más de tres años sin elegir nuevos Magistrados a la Corte Suprema de Justicia, por citar un solo ejemplo); el desfasado sistema de educación escolar; la fragilidad del sistema de salud (independiente del esfuerzo del personal médico y paramédico); o la fragilidad del sistema de aguas en la ciudad capital y otras ciudades intermedias. Son realidades que no pueden ocultarse y que se han agravado en los últimos 15 años. 

Ante todo esto, es fácil caer en el pesimismo. Es ponerse los anteojos de la desesperanza, perder la iniciativa y conformarse con el quejido o la crítica desenfrenada, que no resuelve y que nos hace sentir frustrados y que afecta nuestras relaciones personales, familiares y de convivencia. Esto no es una solución. Debemos entender que no podemos controlar el entorno nacional, solamente podemos decidir cómo reaccionamos ante el mismo. Con pensamiento positivo, a pesar de la coyuntura, podemos empezar por rescatar nuestro sentido y deseo de contribución positiva. Puede ser solucionando desafíos personales, profesionales o buscando soluciones a problemas existentes que no cambian el país entero pero que demuestran que la evolución positiva es posible, a pesar de los pesares.

Esta semana tuve el agrado de reunirme con dos destacadas profesionales guatemaltecas para intercambiar puntos de vista sobre la problemática nacional y las perspectivas futuras. El balance fue lo que es, lo importante fue la actitud de ellas y la conversación sobre contribuir en el entorno actual en las diferentes facetas de la vida nacional. Salieron buenas ideas, algunas muy prácticas, otras más filosóficas. Lo importante, además de la agradable compañía, es la certeza de que nadie está dando por perdida la batalla. Es un tema de hacer lo que toca hacer, lo que es posible impulsar, lo que nos renueva el optimismo y la energía, confirmando que el compromiso con un mejor futuro nacional es fundamental. No perdamos el optimismo. El mañana está por escribirse, el país necesita actores positivos, no críticos acérrimos, y son actores dispuestos a mantener el pensamiento positivo, a pesar de la coyuntura.

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Author: Maria Suarez