En la primera ronda de las elecciones presidenciales, el electorado Colombiano optó por moverse hacia los extremos del espectro político, desechando las candidaturas más moderadas. Favoreció a Gustavo Petro, destacado dirigente de la izquierda colombiana y latinoamericana, y a Rodolfo Hernández, ingeniero y empresario millonario, quien se proclama defensor de la libre empresa.