El desarrollo de un individuo, requiere de experiencias y procesos que le permitan reconocer y prosperar, sus potencialidades intelectuales, sociales, emocionales y físicas. De esta cuenta, la mayoría de guatemaltecos, encontramos en la educación, el requerimiento indispensable para alcanzar la libertad y el progreso del país.
Sin embargo, las condiciones actuales del sistema educativo no responden a las necesidades y expectativas mínimas establecidas para los guatemaltecos, pues en promedio el 70 por ciento de los escolares inscritos en el sistema educativo formal del país, no superó el mínimo en destrezas en matemáticas, lectura y escritura.
Si bien existen precondiciones biológicas que pueden regular en mayor o menor medida la capacidad para que un individuo aprenda, existe evidencia que respalda que tanto la naturaleza del sistema de educación formal, así como las condiciones materiales y las dinámicas sociales y familiares, pueden potenciar o limitar las capacidades individuales.
Guatemala ofrece en este sentido un escenario poco favorable para el desarrollo integral de la niñez. Problemas como la pobreza, la desnutrición, la desintegración familiar, la violencia y el escaso acceso a servicios públicos, como el agua; integran un escenario desfavorable para el desenvolvimiento físico de los niños, pero además hostil para el pleno aprovechamiento de las potencialidades emocionales, sociales e intelectuales, que conforman la identidad de cada individuo.
Es importante entonces reconocer que el fracaso de nuestro sistema educativo depende de una serie de condiciones institucionales, que requieren de soluciones como la inversión en infraestructura para la educación, la anulación de los múltiples pactos espurios y chantajes del síndicato de maestros, la contratación y evaluación continua de los docentes, la actualización del currículum nacional base y la integración de nuevas tecnologías en las aulas.
Por otro lado, debemos reconocer con igual importancia las condiciones psicosociales que determinan el éxito de los niños dentro del sistema educativo formal. Con urgencia debemos atender las condiciones nutricionales de los niños en al menos los primeros mil días de vida, así como las condiciones materiales, familiares y fraternas que conducirán el desarrollo de los ciudadanos guatemaltecos del futuro.
Guatemala puede ser un país educado, siempre y cuando entendamos que la educación no es un asunto que depende exclusivamente de la naturaleza de las instituciones del país, sino que todos compartimos de forma indirecta la responsabilidad de la calidad de la misma.