Un país sin identidad

Afirmamos constantemente que urge construir una visión de país. Sin embargo, para poder construir acuerdos mínimos de sociedad, es necesario trabajar en las condiciones de confianza y claridad necesarias para conseguirlo. 

Es importante reflexionar sobre la importancia de la libertad como catalizador determinante de la dirección de los individuos y las sociedades. En términos generales, estudiosos de la política y el comportamiento humano como Erich Fromm, señalan que la definición negativa de la libertad no es suficiente para construir la confianza necesaria para establecer una visión de sociedad, pues la libertad más que la ausencia de algo, debe ser entendida como la expresión de la identidad de los individuos. 

Phillip Pettit, expone también en su libro ‘Republicanismo’, una crítica a las visiones tradicionales de la libertad negativa y positiva, al etiquetarlas de insuficientes para la construcción de instituciones sólidas que nos permitan promover y estimular el desarrollo. Así, Pettit propone el concepto de “Libertad como no dominación”, el cual se refiere a la capacidad de los seres humanos de decidir y vivir sus decisiones de forma pacífica en presencia de los demás.

De esta cuenta pareciera que la labor del Estado debería ser proteger las expresiones de identidad, cuales sean, que los ciudadanos decidan vivir, y que estas expresiones deberían ser entendidas como libertades abiertas al debate político. Sin embargo, Fromm afirma que existen sociedades con una “tendencia” a proyectos autoritarios de nación.

La razón de esta tendencia a establecer el orden, no es causa, sino síntoma de que una sociedad que teme a la expresión de las identidades, opiniones y decisiones individuales, pues estás son irreconciliables con profundas creencias y valores ideales, que se persiguen en el imaginario colectivo. Reconocer que no existe un “Camino correcto” o una “Identidad absoluta” de lo que significa ser guatemalteco, representa una amenaza a la nostalgia idealista de quienes han fracasado en su intento por construir un proyecto de país exitoso. Sin embargo, el costo de no reconocerlo es limitar la espontaneidad y la construcción de una sociedad en libertad.

Es urgente que como guatemaltecos abracemos desde nuestra individualidad todas las expresiones que construyen nuestra identidad particular, pues perder el miedo a la libertad significa perder el miedo a ser nosotros mismos. Es entonces que al ser libres, podemos dignificar nuestra existencia, re significar lo que es ser guatemaltecos e innovar en términos de etiquetas y visiones hacia el futuro.

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Author: Maria Suarez