Un singular escándalo internacional con apropiada razón sigue desatando -aunque cuesta desatar- el avión ese, del que no se sabe bien bien aún si es venezolano o iraní, que aterrizó en Argentina. Lo cierto es que es un avión no autorizado para hacer lo que hizo, sea de Venezuela o de Irán. Y tiene en aprietos no solo al presidente argentino Alberto Fernández.