“Wishful Thinking” (I parte)

En 1962, el reconocido novelista y ensayista Carlos Fuentes escribió una carta dirigida a los norteamericanos luego de que Estados Unidos le negara la visa cuando se disponía a viajar a ese país a participar en un debate con Richard Goodwin, consejero del presidente John F. Kennedy, quien un año antes había puesto en marcha el programa de la Alianza para el Progreso como un recurso para frenar lo que veían era un avance comunista en las Américas luego del triunfo de la Revolución cubana en 1959.

Fuentes inició su misiva expresando:

“Al sur de la frontera, mis amigos norteamericanos, yace un continente en fervor revolucionario, un continente que posee una riqueza inmensa, pero sin embargo vive en una miseria y desolación que ustedes nunca han conocido y apenas pueden imaginarse.

Doscientos millones de personas viven en América Latina. Ciento cuarenta de ellas trabajan en condiciones de servidumbre. Setenta millones están fuera de la economía formal. Cien millones son analfabetas. Cien millones sufren de enfermedades endémicas. Ciento cuarenta millones están mal alimentadas. Hoy, estas masas miserables han decidido poner un fin a esta situación. América Latina que durante siglos no ha sido más que un objeto de explotación histórica ha decidido convertirse en un sujeto histórico activo”.

En son de burla Fuentes procede a decir que seguro los norteamericanos respirarán con tranquilidad gracias a lo que perciben como “generosidad americana” traducida en la Alianza para el Progreso. Pensarán, continúa diciendo el autor, que “la Alianza para el Progreso resolverá todos los problemas que afligen a América Latina. Gracias a esos US$20 billones, los latinoamericanos olvidarán el espectro de revolución tan manchado con sangre y destrucción de democracia y derechos humanos, y lograrán desarrollar pacíficamente y en corto tiempo sociedades democráticas, gemelas de Estados Unidos”. No obstante, como el mismo escritor dice, los norteamericanos “están muy dados a los buenos deseos, a eso que ustedes llaman wishful thinking. Ustedes siempre han creído que lo que es válido para ustedes es válido para todos los hombres de todas las naciones en todos los tiempos.

Ustedes olvidan la existencia de factores históricos específicos. Ustedes fallan en reconocer, que, por necesidad, los países pobres requieren soluciones diferentes a las suyas. Ustedes han tenido cuatro siglos de desarrollo ininterrumpido dentro de una estructura capitalista. Nosotros hemos tenido cuatro siglos de subdesarrollo dentro de una estructura feudal”.

La ayuda exterior norteamericana ha definido la política interior de los países bajo su manto neocolonialista. Fue la ayuda estadounidense la que fertilizó el campo desde donde hoy élites autoritarias toman el garrote para amenazar a quienes los sostuvieron en el poder.

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Author: Maria Suarez