Estamos viviendo de forma descontrolada, al margen de los derechos de otros miles de millones de seres vivos. Llevamos mucho tiempo poniendo en escena un consumismo desaforado que nos lleva al límite de agotar la mismísima tierra, de persistir, sin correcciones urgentes, en esa conducta, llegaremos al fin del mundo. Nos estamos comportando como nuestros propios depredadores. Estamos produciendo y devorando comida y todo tipo de bienes a capricho. Nada nos detiene. Salvar a especies, con medidas simbólicas, ya no es suficiente, el atentado contra el habitad es una acción nociva que traería sus consecuencias, ya a la vista y sentidas por todos.