Cada vez más cerca de Sodoma

En estos meses es evidente que Guatemala se parece cada día más a Sodoma porque, aunque si bien se trata de otra historia, la podredumbre se ha enquistado por doquier en esta sociedad que más se parece a la de los sodomitas que encontró Abraham y su familia, incluido su sobrino Lot, que recorrían con sus rebaños el Mar Muerto, como señala el Antiguo Testamento. Allí, de pronto, se le aparecieron dos ángeles al patriarca para indicarle que Sodoma y Gomorra serían destruidas porque sus dirigentes eran grandes pecadores y más su monarca. Ya en 1821 pecados similares los expuso José Cecilio del Valle contra las autoridades hispanas y municipales de la élite criolla del Reino, y lo resumió en El Amigo de la Patria: “La nación está en los surcos del campo, en la cabaña del labrador, en el taller del artesano… El arado y la azada… No debe haber clases onerosas que gravitando sobre el trabajo de las aplicadas destruyan la nación”. Y es que ahora esas clases onerosas pecan al matar a Guatemala en comparsa con su oprobioso dictador de turno y la complicidad de autoridades y la gente, como en Sodoma, ciudad que fue castigada con fuego y rayos, mientras acá la tormentas y derrumbes, depresiones y lluvias copiosas anegan carreteras y casas. La destrucción de Sodoma fue por cometer pecados graves según atestigua la tradición rabínica, que afirma que los pecados de Sodoma estaban relacionados con las ansias de ganancia y el apego excesivo a la propiedad y las riquezas; interpretados como señales de falta de compasión y responsabilidad por la sociedad. Según el libro del Génesis, dos ángeles de Dios le dicen a Abraham que «el clamor de Sodoma y Gomorra se ha multiplicado, y por tanto su pecado se ha agravado mucho». Abraham, entonces, intercede por el pueblo sodomita. Esa noche los dos ángeles fueron confundidos por forasteros en la casa de Lot y los sodomitas se aprestaron a violarlos, pero los detuvo al decirles que estaban bajo su techo (Génesis 19:5). Así los ángeles sacaron al patriarca, Lot y a su familia con la orden de seguir siempre hacia las montañas sin mirar para atrás, como hacen nuestros emigrantes huyendo del mal. La esposa de Lot desobedeció y miró y fue transformada en estatua de sal al momento de la destrucción de Sodoma por un fuego avasallador. Y no quedó nada en la región. El Libro de Ezequiel (16:49) explica que Sodoma y Gomorra fueron destruidas por el orgullo de sus élites y su descuido por no haber ayudado a los pobres y menesterosos. Los científicos han descubierto que tal devastación pudo haberse debido a un aerolito y sus ondas caloríficas cubrieron la zona. Anoche soñé que los dos mismos ángeles le decían a un rabino que los días estaban contados a nuestras sodo-gomorrianas autoridades y del Pacto de Corruptos, así como a los nuevos fariseos de las sectas con pastores semianalfabetas que se dicen tener la casa de dios y son nidos de ladrones que avalan y bendicen a las autoridades centrales y municipales, junto con algún obispo, donde circula el pecado y el oro del narcotráfico y la corrupción. A lo lejos vi que la corrupción montaba uno de los caballos del apocalipsis. Atormentado por esa visión los dos ángeles me dijeron que podrían perdonar a Guatemala si al menos les daba una institución pública sana y libre de pecado y ellos evitarían la gran destrucción. Les dije que la institución educativa más importante era la Universidad de San Carlos que, con el cinco por ciento del presupuesto público, tiene el mandato constitucional de velar por resolver los problemas nacionales, pero me respondieron que la Usac estaba tan podrida que mandarían rayos, deslaves, derrumbes, terremotos. Desperté asustado e incrédulo que pudiera asumir un rector corrupto impuesto de manera ilegal avalado por el dictador vicioso de turno sin cuya voluntad no se mueve una hoja en el país.

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Author: Maria Suarez