Las asambleas constituyentes del siglo XXI en Latinoamérica son el instrumento para terminar con la democracia y la nación del país donde se imponen. Empezando en Venezuela, el grupo iniciado por Hugo Chávez y Fidel Castro ha impuesto hasta ahora su método de desinstitucionalización en Bolivia y Ecuador, pendiente en Perú, y en etapa de finalización en Chile. Las constituyentes del castrochavismo son uniformes y repetitivas como normas antidemocráticas, violatorias de derechos humanos y que destrozan la nación, como lo demuestra ahora Chile.