En la base de la tragedia política y social que padecemos, en nuestra sociedad venezolana, está presente una grave falencia de valores democráticos, de principios éticos y de responsabilidad ciudadana. Si bien es cierto que la llamada República Civil forjó una importante cultura democrática, tampoco es menos cierto que en el seno de nuestra nación subyacian las taras del autoritarismo, que por más de dos siglos marcaron protuberantemente a nuestra sociedad.