El festín de la mafia

La alianza criminal se acerca cada vez más a su objetivo estratégico de copar todas las esferas del Estado de Guatemala. Ya no lo hace con sigilo, como cuando existía la Comisión Internacional contra la Impunidad, fiscales especiales y jueces con alto grado de independencia, pues prácticamente los ha eliminado del camino para cumplir su cometido. 

El último de los bastiones que jugaba un contrapeso en contra de esta mafia criminal era justamente la figura del procurador de los Derechos Humanos, pero la comisión parlamentaria del Congreso encargada de nombrar al sucesor de Jordán Rodas ya hizo su jugarreta para que quien llegue juegue y baile al son de ella. 

Después del sigilo le sigue el descaro. Y ahora la mafia ya cambia operadores de justicia que en su momento histórico jugaron un papel fundamental para investigar, generar persecución penal y enjuiciar a estructuras del crimen organizado, de corrupción, de cuello blanco vinculadas a las élites económicas, de narcotráfico, políticos corruptos, de vinculados a violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado interno y hasta las que se relacionan a las industrias extractivas. 

Ahora, a sus anchas, tiene en su haber el exilio de varios fiscales y jueces y en la mira está el honorable juez Miguel Ángel Gálvez, quien ha conocido casos como La Línea, el Diario Militar, el genocidio Ixil y Sepur Sarco. 

Gálvez representa uno de los últimos bastiones de la lucha contra la impunidad y la procura de la justicia de casos paradigmáticos que Guatemala nunca se imaginaba iban a pasar por los tribunales de justicia. Pero sus aciertos y resoluciones jurídicas e históricas le han provocado enojo a esta mafia criminal. 

De la mano de las élites económicas, de los narcos, de los narcopolíticos, políticos corruptos, lavadores de dinero que usan el sistema financiero del país, militares retirados vinculados a la inteligencia histórica y represiva, militares y particulares violadores de los derechos humanos y responsables de crímenes de lesa humanidad, esta mafia ha reconfigurado el sistema y lo ha regresado a su ‘statu quo’: Un sistema diseñado perversamente para que funcione solo para ella y sus socios. 

Y ese sistema, esa estructura y esa mafia es justamente la que persigue y acciona en contra del juez Gálvez, quien está sometido a una serie de antejuicios que traen consigo argumentos espurios y en contra de la carrera e independencia judicial. 

Circunstancias similares ocurren en contra de otros operadores de justicia, periodistas que descubren casos de corrupción, activistas sociales y protectores de los derechos humanos, quienes también han sido criminalizados y han experimentado un sistema de justicia perverso que les quiere ver sumidos en procesos que atentan contra cualquier dignidad y el debido proceso. 

Esta mafia es justamente la que orquestará, participará y promoverá candidatos a los cargos de elección popular el siguiente año. Este será el festín de los festines, pues habrá un sustituto del actual monigote de ella. 

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Author: Maria Suarez