El sector del tabaco se resiste a su liberalización

La industria del tabaco, que mantiene en la actualidad una penetración del mercado del 24% en adultos y factura 11.000 millones de euros anualmente en España, supone uno de los últimos casos de sector liberalizado dominado por una única empresa en su distribución mayorista. Como ocurrió con otros sectores -las telecomunicaciones y los hidrocarburos-, desde el Estado se promovió la liberalización de diversos sectores a partir de los años 90, aunque en el caso del tabaco, la ley 13/98 de Ordenación del Mercado de tabacos recogía la supresión de «los actuales monopolios de fabricación, de importación y de comercio al por mayor para las labores de tabaco». Sin embargo, el anteproyecto para la nueva ley del Mercado de Tabacos que se encuentra en tramitación no contempla esta problemática ni promueve ninguna medida para corregir la situación de monopolio que vive el sector 24 años después de que se aprobase la ley. De un monopolio a otro En 1945 se crea la sociedad mercantil Tabacalera S.A. para la gestión del sector. En abril de 1998 fue privatizada con motivo de la nueva ley para garantizar su liberalización. Al año siguiente, Tabacalera se fusionó con la francesa Seita para crear Altadis, compañía adquirida por Imperial Tobacco en 2008 a través de una oferta pública de adquisición (opa) sobre el 100% de sus acciones por un importe de 12.600 millones de euros. Con la adquisición de Altadis, Imperial Tobacco (la actual Imperial Brands) lanza una oferta por Logista, con lo que pasó a controlar la producción y distribución de la red de tabaco en España, sustituyendo un monopolio al servicio del Estado por otro al servicio de intereses particulares. Desde 2014, el número de operadores en el mercado mayorista de tabaco se ha limitado a cuatro empresas, de las que solo dos mantienen su actividad desde 2021, con un dominio del 98,45% por parte de Logista, filial de Imperial Brands, según los últimos datos del Comisionado para el Mercado de Tabacos. La relación con los productores de tabaco es clave, ya que Logista opera de forma exclusiva con las principales fabricantes tabacaleras: Philip Morris, Altadis, British American Tobacco y Japan Tobacco International Iberia. De esta forma, los estanqueros solo disponen de un canal para obtener las principales marcas de este producto e impiden la incorporación de nuevas empresas en la distribución. Sanción de la CNMV Así lo contempló también la Comisión Nacional de Mercados y Valores (CNMV), que impuso una sanción a Logista y las principales productoras de tabaco mencionadas anteriormente en 2019 por una infracción consistente en el intercambio de información estratégica. Tras una inspección, la institución reguladora indicó que Logista proporcionaba a estas empresas datos inmediatos de sus ventas diarias a los estancos, tanto suyos como de la competencia. Para acceder a esta información, Logista cuenta con una app en la que las marcas tienen que consentir el acceso de otros fabricantes para ver las cifras de venta del distribuidor. «El efecto de tales prácticas ha sido, por un lado, consolidar la posición de Logista como principal distribuidor mayorista en el mercado con un 99% de cuota desde el año 2008, dificultando la entrada y expansión de terceros distribuidores mayoristas. Por otra parte, ha provocado la reducción de la de por sí escasa incertidumbre del mercado de cigarrillos», señalaron desde la CNMV. Sin embargo, Altadis recurrió la inspección de sus oficinas que dio comienzo a la investigación y la Audiencia Nacional dictaminó que la actuación no fue conforme a las pautas establecidas. La investigación y la sentencia fueron anuladas y, desde entonces, la CNMV no ha vuelto a incoar ningún expediente.

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Author: Pablo Perez