¿El sentido de la igualdad?

Me llamó poderosamente la atención, desde su título, la columna aparecida el 14 del presente mes en este mismo medio: El sinsentido de la igualdad, escrita por el connotado columnista Méndez Vides.

Entiendo que la posición central del autor es que la propia naturaleza genera desigualdades, y que va en contra del sentido común pretender que no existen.

La igualdad no es meta, cuando el tejido social se afirma en la estructura fortuita de la vida.

La diversidad, según el Diccionario de la Lengua Española, es: 1. variedad, desemejanza, diferencia; 2. abundancia, gran cantidad de varias cosas. No solamente la diversidad (desiguales naturalmente) es un hecho, sino además una gran bondad de la naturaleza.

Si alcanzo a comprender la idea central de uno de los más consagrados columnistas de este medio, me pregunto: ¿su columna se podría haber titulado El sentido de la desigualdad

Lo primero que pensé, en disconformidad con el título original, es que se podría entender desdeñada la segunda virtud de la famosa divisa liberal: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, que forma parte del patrimonio nacional de los franceses (que por cierto, lo celebraban justo el mismo día que apareció la columna en cuestión).

Pero realmente no creo que el señor Méndez Vides desdeñe la igualdad ante la ley (que es a la que se refiere la divisa revolucionaria antes mencionada), pues me parece (por lo que leo de él) que es un creyente del Estado de derecho y, por lo tanto, de uno de sus componentes esenciales como lo es dicha igualdad formal.

Pero el final de su columna me hizo ubicarme mejor: Los humanos nos desgastamos persiguiendo “derechos” cuando nos corresponde asumir responsabilidades, y lo demás llega por añadidura.

Aquí creo que es donde se pronuncia sobre la igualdad como un sinsentido, quizás refiriéndose entonces no a la igualdad ante la ley (igualdad formal como decía antes) sino a la igualdad de oportunidades (igualdad material, según algunos autores).

Solo me cabe agregar dos comentarios que invitan a profundizar en un debate tan interesante como el que provoca el columnista:

El primero es el hecho de que nuestra Corte de Constitucionalidad ha creado jurisprudencia mediante la cual permite entender la igualdad en un sentido más aristotélico —tratar igualmente a los iguales, y desigualmente a los desiguales—. 

El segundo comentario es recomendar la lectura de Igualdad y Libertad del filósofo y jurista italiano Norberto Bobbio. 

En esta obra el autor examina la libertad y la igualdad “en su triple dimensión, inseparable, en el paradigma de la modernidad, de valores morales, políticos y jurídicos”.

Quizás desde esa triple dimensión indisoluble, ambas virtudes cobren pleno sentido.

Quizás desde la razonabilidad, la objetividad y la proporcionalidad no sea tan sinsentido perseguir la igualdad de oportunidades (ojo, no derechos, oportunidades).

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Author: Maria Suarez