Escrivá endurece el acceso a la tarifa plana de autónomos desde 2023 y la encarece un 33%

El Gobierno ya tiene cerrados algunos de los flecos pendientes que aún se negocian en torno a la reforma del sistema de cotización por ingresos reales para los autónomos. Uno de estos puntos que ya se ha clarificado en la mesa de diálogo es la reforma de la tarifa plana, la bonificación de la cuota de la que se benefician los trabajadores que inician un actividad durante los dos primeros años. Concretamente, el Gobierno endurecerá el acceso a esta ayuda a partir de 2023 y, además, encarecerá un 33% la cuota mensual que se paga a la Seguridad Social con esta bonificación, pasando de los 60 euros actuales a 80 euros al mes desde el próximo año. Además, el Ministerio de Seguridad Social establecerá un requisito que hará más rígido el acceso a la tarifa plana. De modo que el autónomo que durante el primer año de alta en el Régimen Especial (RETA) obtenga rendimientos netos por encima del salario mínimo interprofesional (SMI) -en 1.000 euros en 2022- no podrá conservar la reducción de la cuota durante el segundo año de actividad. Es decir, todo autónomo en tarifa plana que obtenga rendimientos superiores a los 14.000 euros en el primer año perderá la ayuda de forma automática. Aunque fuentes cercanas a la negociación, que desde el Gobierno esperan cerrar antes de mitad de mes, aseguran que aún existen aspectos en debate sobre este punto de la reforma, sí que está claro que la nueva tarifa mensual pasará de los 60 euros actuales a 80 euros en el próximo año, un 33% más cara. Sin embargo, el Gobierno pretende vincular esta cuantía a la mínima base reguladora que se establecerá con el nuevo sistema de tramos. Es decir, quien se beneficie de la tarifa plana estará cotizando por una base de 800,65 euros en 2023, 774,51 euros en 2024 y 751,63 euros en 2025. En este punto, las asociaciones representantes del colectivo estarían tratando de mejorar esa base reguladora a la que se vinculará la tarifa plana y que, eventualmente, será la que fije las prestaciones que percibiría el trabajador que por circunstancias se tenga que acoger a un cese de actividad o invalidez tras el periodo de cotización bonificada. Rebaja de expectativas Casi como ha ocurrido con la totalidad de la reforma del sistema de cotización de autónomos, el Gobierno ha tenido que ceder en su postura inicial. En este caso, el gabinete capitaneado por el ministro José Luis Escrivá , planteaba el requisito de tener que percibir ingresos netos por debajo del SMI para poder recibir la bonificación en la cuota ya desde el primer año, de modo que se le retiraría a cualquier beneficiario que comenzara a ingresar más de 1.000 euros al mes. Si bien, durante el proceso de negociación los responsables de la Seguridad Social han rebajado la exigencia, que se aplicará desde el segundo año. «No tenía sentido, el primer año aún no se completa el ejercicio fiscal y no se puede saber el nivel de rendimientos aplicable», explican a ABC fuentes de la negociación. Ahora bien, con el planteamiento inicial, el Gobierno esperaba reducir en un 25% el volumen de beneficiarios que accederá a futuro a la tarifa plana. De los 489.000 beneficiarios de esta reducción a fecha de 2021 según las cifras oficiales de la Seguridad Social, cerca de 125.000 autónomos superan ese umbral de ingresos del SMI, por lo que a partir del segundo año no podrían seguir disfrutando de la reducción de cuota. Bonificación 125.000 autónomos Es el número de beneficiarios de tarifa plana que obtiene ingresos netos anuales por encima del salario mínimo Más allá, el objetivo de la medida introducida por el Gobierno oscila en la línea de retirar esta bonificación a los autónomos que más rendimientos tienen en el arranque de su actividad gracias a un buen desarrollo de su negocio de partida. De este modo, según los datos de la Seguridad Social que se desprenden del cruce de información con la Agencia Tributaria habría, en el extremo más alto, casi 11.000 autónomos con tarifa plana percibiendo rendimientos superiores a los 48.000 euros anuales. Es precisamente sobre ese colectivo sobre el que recaería el endurecimiento que plantea la Seguridad Social a partir de 2023 en el acceso a la reducción. Cabe recordar que en estos momentos al sistema le cuesta en torno a 1.000 millones de euros la tarifa plana de autónomos en concepto de aportaciones al RETA que no se realizan al encontrarse en los primeros 24 meses de actividad. Actualmente, más allá, la tarifa planea consiste en una bonificación para los nuevos autónomos que les permite pagar tan solo 60 euros mensuales durante los 12 primeros meses de su actividad, es decir, 720 euros en el conjunto del año. Durante los siguientes seis meses se te aplica una reducción equivalente al 50% de la cuota. Esto significa que la cuota mensual ascenderá a 143,1 euros. Y entre los meses 19 y 24, se aplica una reducción equivalente al 30% de la cuota, lo que supone pagar 200,3 euros al mes.

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Author: Pablo Perez