Funcas advierte de una fuerte desaceleración después del verano y recorta su previsión de PIB al 2% para 2023

La economía española se encuentra en su último trimestre de expansión antes de que la inflación consiga frenar el consumo y el crecimiento , con un pronóstico de avance plano del PIB en otoño. Los economistas de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) han avisado este lunes de una «fuerte desaceleración de la economía» para el ejercicio que viene y que se empezará a notar y a hacer evidente después del verano. Las tensiones geopolíticas por el conflicto en Ucrania, la crisis energética y de escasez de materias primas, así como el cambio de rumbo de la política monetaria para atajar una inflación ya estructural empañan las perspectivas de crecimiento económico en nuestro país. En este contexto, Funcas espera un crecimiento del PIB español del 4,2% este año y una fuerte desaceleración, hasta el 2% en 2023 . En concreto, los economistas de Funcas mantienen sus previsiones para este año; pero recortan en un 1,3% su anterior pronóstico para el ejercicio 2023. Como han apuntado hoy lunes Carlos Ocaña, director general de Funcas, y Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, estas cifras están sujetas a un escenario marcado por una gran incertidumbre y condicionadas por factores como cuánto se alargará la guerra en Ucrania o la evolución de los precios energéticos. Pese a este contexto de alta volatilidad, la economía española crecerá por encima de la media europea durante todo el periodo de previsión. En cuanto a la inflación, el deflactor del consumo crecerá este año un 8,8% y se mantendrá elevado el año que viene, en un nivel del 5% , en base a un telón de fondo con unos precios energéticos al alza hasta la próxima primavera. Estas tasas suponen sendos incrementos de 2,8 y y dos puntos respecto a la última previsión. Cabe reseñar que estas previsiones incorporan ya algunas de las medidas del último plan de choque del Gobierno. La brecha de crecimiento entre precios internos y externos provocará que el choque de precios importados sea «el mayor experimentado en nuestro país desde la década de 1970», avisó Torres. Según la actualización de las previsiones económicas para España 2022-2023, el dinamismo del mercado laboral se mantendrá, aunque a un ritmo cada vez menor, en consonancia con la fuerte desaceleración de la economía. Hasta finales de 2023 se crearán cerca de 600.000 puestos de trabajo, con lo que la tasa de paro bajará del 12% al cierre de ese ejercicio. Jaque al consumo La merma de poder adquisitivo de las familias repercute ya de forma negativa en el crecimiento. La demanda interna solo aportará en el año en curso unos 2,1 puntos, 1,7 puntos menos que en la previsión de marzo. «Este recorte refleja principalmente la pérdida de capacidad de compra de los consumidores debido a la inflación», aseguran desde Funcas. Pese a ello, los hogares tirarán del ahorro acumulado durante la pandemia, para financiar su gasto, lo que permitirá un leve crecimiento del consumo privado. Así, los economistas auguran tasas trimestrales «relativamente fuertes» de crecimiento del PIB para el segundo y el tercer trimestre, del 0,5% y 0,7% respectivamente. Funcas explica esta situación por el rebote del turismo, las exportaciones de bienes y servicios no turísticos y el «tirón« del empleo, que ha generado 263.000 afiliados netos a la Seguridad Social solo en el primer semestre. Pese a que España vivirá un buen verano, para el cuarto trimestre se espera una «fuerte desaceleración» con un crecimiento plano del 0% , en el que se espera que los factores denominados como recesivos vayan ganando peso. El director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas, Raymond Torres, subrayó los costes energéticos y los cortes de suministros que afectan especialmente a la industria más que al sector servicios. La inflación provoca un retroceso del consumo y echa el freno a la recuperación económica Por su parte, la aportación del sector exterior se ha revisado al alza, hasta 2,1 puntos, 1,7 puntos más que en marzo, como consecuencia de la recuperación de los ingresos por turismo hasta el nivel previo a la pandemia y, en menor medida, de las ventas de bienes y servicios no turísticos en el exterior. Por último, el déficit público bajará este año, pero en 2023 apenas se mejorará en la contención de los desequilibrios por el enfriamiento de la economía, la revalorización de sueldos de los funcionarios y la vinculación de algunas partidas presupuestarias como las pensiones. «El agujero rondará el 4,5% del PIB en 2023, un valor cercano a su nivel estructural, y la deuda el 112%», advierten desde Funcas.

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Author: Pablo Perez