Historia territorial de Guatemala: aportes del Ceur y de otros autores (IV parte)

El Dr. Woodward, Jr., recientemente fallecido, fue un historiador que se interesó por la historia de Centroamérica y especialmente de Guatemala. Uno de los “centroamericanistas” más importante del mundo académico de los Estados Unidos de América. Enseñó durante largos años en la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans. Increíblemente, en mi caso, fue cursando en los estudios de maestría, la historia del Brasil, que el profesor Iraci del Nero da Costa me sentenció diciendo: “Usted, guatemalteco, no va a estudiar nuestra historia, sino la de su país. Vea qué tenemos en la biblioteca. No deje de revisar el Hispanic American Historical Review”. Uno de los primeros trabajos que leí de Woorward, Jr., fue Economic and Social origins of the Guatemalan Political Parties (1773-1823) publicado en noviembre de 1965. Comenzaba dicho artículo relatando la destrucción de la ciudad de Santiago de Guatemala —hoy Antigua Guatemala—, que comenzó con temblores menores, durante el mes de mayo hasta que un terremoto sucedió el 11 de junio, causando gran destrucción y caos. Hubo otros temblores de consideración el 7 de septiembre y el 13 de diciembre del año de gracia de 1773. Desde el mes de octubre, relata Woodward, Jr., prominentes ciudadanos comenzaron a exigir que la ciudad fuera traslada de lugar. A pesar de la existencia de oposición a tal medida, particularmente del clero, después de investigar y discutir, se emitió la cédula real del 21 de julio de 1775 que autorizaba el traslado de la ciudad y de sus habitantes al Valle de la Ermita. Fue en 21 de septiembre de ese año que la Corona española autorizó, con modificaciones menores, el proyecto inicial y destinó fondos del impuesto de la alcabala para realizarla. Dice que el Ayuntamiento se estableció en el nuevo asentamiento el 2 de enero de 1776 y el traslado se realizó a continuación. La nueva ciudad creció lentamente. Para 1782, la ciudad tenía en torno de 13,000 habitantes. De acuerdo con Villacorta, la población estaba integrada por 3,338 personas de orígenes europeos, 4,268 mestizos, 4,021 mulatos y 1,623 indígenas. Ya en 1810, la ciudad contaba con 25,000 habitantes. Pasa entonces a considerar como estaban constituidas las clases abastadas de la ciudad, como un grupo aristocrático de terratenientes y comerciantes, entre los que sobresalían la familia de Juan Fermín Aycinena (1729-1796), que había llegado procedente de Navarra, a mediados del siglo XVIII, invirtiendo y comerciando con el añil (índigo blue). Entre los aliados de esta grupo familiar estaban otras familias como los Pavón, los Beltranena, los Urruela, los Arrivillaga, los Larrave, los Nájera, los Piñol, los Saravia, los Palomo, los Batres, los Montúfar, los Barrutia, los Muñoz y los Asturias. Desde entonces detentaban el poder desde el Ayuntamiento de la nueva ciudad. En términos económicos dirigían el Consulado de Comercio. El hijo de Juan Fermín, el único y primer marqués, Vicente, murió en 1814 y dejó a su vez el título a su hijo Juan José hasta su muerte en 1865. Otras familias como la del cura José María Castilla y la García Granados arriban de España en 1810 y 1811. Ya la familia García Granados había vivido en el país durante el siglo XVIII, ahora volvían de nuevo. Durante los primeros años de vida de la Nueva Guatemala de la Asunción, se manifiesta la contradicción entre los poderosos de la ciudad —los financistas urbanos y los productores rurales de añil o índigo blue—. Otras contradicciones irán surgiendo entre el Consulado de Comercio y la Sociedad de Productores de Añil. Así como las contradicciones entre el Ayuntamiento y el Consulado de Comercio. Para los ciudadanos que en realidad quieran conocer sobre la historia patria, la vasta obra del Dr. Ralph Lee Woodward, Jr., es de un legado profundo y espectacular. 

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Author: Maria Suarez