La anómala era del dinero gratis llega a su fin

Sabíamos que era imposible que se prolongara indefinidamente una etapa en la que endeudarse no solo no era un problema, sino que se te premiaba con ello dándote dinero gratis, o incluso pagándote por comprar tu deuda. De hecho, la inesperada pandemia aplazó una subida de tipos que muchos esperaban hace ya dos años. Pero el hecho de que supiéramos que iba a ocurrir no significa que todos los ciudadanos, empresas y administraciones estén preparados para ello, y mucho menos que vaya a ser inocuo para la economía, sobre todo teniendo en cuenta que es más que probable que la subida no se vaya a producir de manera escalonada para que dé tiempo a asimilarla, sino que se va a hacer de manera mucho más brusca de lo que a muchos, sobre todo a los que tienen más deudas, les gustaría. Normalmente, cuando los bancos centrales suben el precio del dinero es porque la economía se está calentando, hay mucha demanda y los precios se disparan. En estas situaciones el alza de los tipos sirve para controlar la inflación sin hacer excesivo daño al crecimiento. El problema es que ahora nada es normal . Los precios se han disparado hasta cifras que no veíamos desde los ochenta y no se debe a que la economía vaya como un tiro y la demanda crezca de manera desaforada, sino fundamentalmente a la restricción de la oferta, especialmente energética, por una guerra en Europa que sucede a dos años de cierres y confinamientos en todo el mundo. Y la economía mundial, pero especialmente la española, a la que augurábamos una espectacular recuperación tras el fin de Covid, o su ‘gripalización’, aupada por el despertar del turismo y por los fondos europeos, a duras penas consigue mantenerse a flote azotada por unos precios disparados. La decisión del BCE de subir un 0,5% los tipos de interés, y no el 0,25% que habían adelantado, significa que los banqueros centrales de los países del euro lo ven más negro de lo que parecía . La inflación, lejos de frenarse o de ser pasajera, se acelera y parece que ha venido para quedarse una temporada si no se toman serias medidas para frenarla, y el BCE se ha puesto manos a la obra. Con este alza de los tipos quieren lanzar el mensaje de que el control de los precios sigue siendo su principal objetivo y que tomará las medidas que sean necesarias, aunque eso suponga asestar un importante golpe al frágil crecimiento de las economías europeas. Eso sí, para evitar que países que, como España, tienen elevados niveles de deuda vean dispararse su prima de riesgo, y por tanto también, su factura por los intereses de la deuda han creado un mecanismo para comprar estos pasivos públicos en caso de que sea necesario. Pero no será gratis. Exigirán básicamente que se cumplan las reglas fiscales de la UE. Intenta así la autoridad monetaria evitar una situación como la que vivimos en 2012 con primas de riesgo de casi 700 puntos básicos, pero a la vez meter presión a los países del Sur de Europa para que no crean que porque el BCE esté detrás, no hay que aplicar estrategias de reconducción del déficit y de la deuda pública. Veremos a ver cómo se aplican el cuento nuestros gobernantes, porque la situación no pinta muy bien . En España, los únicos ajustes que se plantean consisten en subir los impuestos a las eléctricas y a la banca, al más puro estilo populista, porque eso no resta votos en las urnas. Y quizás no lo haga, pero sí tiene impacto en la economía. El gobernador y el vicepresidente del BCE lo han advertido esta semana: pueden mermar la solvencia de la banca y su capacidad de dar crédito, pero el Gobierno hace oídos sordos.

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Author: Pablo Perez