José Rubén Zamora es uno de los periodistas más connotados y críticos de la región. Desde hace décadas ha publicado investigaciones delicadas donde se ha denunciado la mafia que tiene sumida a Guatemala en un pantano de miseria, crimen y corrupción. Vamos de retroceso cada día; cada vez es peor, más represión, más desigualdad.
Zamora ha utilizado desde hace ratos el término “narco-cleptocracia”, el cual describe con propiedad el paraíso tenebroso en el que vivimos. Estas redes fueron detectadas, herederas del conflicto armado, hace un par de décadas y por eso la creación de la CICIG, para intentar desmantelar estas marañas mafiosas, tan sólidas, que controlan la justicia para blindarse y perseguir a opositores.
Tras la salida de la CICIG -que logró desarticular muchas de las redes más influyentes- se desató una cacería de venganza contra fiscales, jueces, manifestantes… Y ahora esta criminalización llegó a un nuevo escalón al ir contra la libertad de prensa al detener a José Rubén Zamora, presidente de elPeriódico.
Al ser Zamora uno de los periodistas más conocidos, el mensaje que manda Consuelo Porras y Alejandro Giammattei es de cero tolerancia a la crítica. Recordemos que el domingo pasado, elPeriódico denunció con especial ironía la relación de Giammattei con Miguelito Martínez, lo cual no pasó desapercibida en la Casa Presidencial.
El nacimiento de elPeriódico se dio en la época de los Acuerdos de Paz -un tiempo de aparente esperanza y apertura- y este ataque coincide también con el momento en que las élites políticas-económicas-criminales luchan por enterrar estos Acuerdos desbaratando consensos democráticos mínimos en aras de imponer una dictadura de impunidad.
Giammattei es un personaje que no quiere perder poder. Ha arrebatado todas las instituciones -incluyendo la Universidad de San Carlos- para que su grupo coopte las próximas elecciones, sacando candidaturas opositoras y moviendo las pitas en favor de quien le rinda pleitesía. Necesita silenciar a quienes lo desnudan, tal el caso de Zamora. Y todos sabemos que Consuelo Porras le hace caso al chistar de dedos.
Que los netcenters y la Fundaterror celebren la captura de Zamora -incluso anunciaron que se constituirán como querellantes- nos indica la motivación espuria detrás de cualquier caso. Fundaterror ha denunciado a mucha gente y cuando una persona se vuelve incómoda por algún motivo, la fiscalía activa estas denuncias. Ese ha sido el modus operandi.
Nicaragua es el ejemplo de Giammattei: perseguir a fiscales, jueces, acusar a periodistas de lavado de dinero, no permitir que un solo funcionario pueda diferir con el criterio del presidente, promover el aislamiento internacional, corrupción y más corrupción; un feudo en beneficio de un grupo, de una familia. En Guatemala esta narco-cleptocracia encarna en Giammattei. Cada presidente ha sido más infame que el otro.
Mi solidaridad con la familia de Zamora y la familia de elPeriódico, medio en el que trabajé y donde vi de cerca la asfixia económica y los ataques permanentes. Contra estos embates descarados, solo queda la voz de la sociedad aglutinada en un sólido rechazo a este atropello que se suma al resto de casos inventados contra jueces y fiscales. Debemos, juntos, defender la poca democracia que nos queda.