El año pasado se consumieron en España 3.271.258 cápsulas de café, según el INE Reciclar. Estos residuos suponen gran dificultad por su pequeño tamaño, el plástico y el aluminio de su contenido y los restos orgánicos. El impacto ambiental es grande. Gracias al impulso de la Asociación Española del Café (AECafé), 24 fabricantes de cápsulas se unieron en febrero para formar el Círculo Recicap y desarrollar la recogida y reciclaje como una solución integral. Con una red de más de 4.000 puntos de recogida , las compañías usan como base el sistema que Nestlé, a través de las marcas Nescafé Dolce Gusto y Nespresso, puso en marcha en España en 2009. Dar una segunda vida a estas cápsulas y contribuir a la economía circular es el objetivo . Lo primero es recuperar los posos para tratarlos y poder utilizarlos como abono de uso agrícola y así aprovechar su alto contenido de nutrientes. El material de las cápsulas, aluminio o plástico, se separa para su transformación en nuevos productos. En el caso del aluminio, se pueden fabricar bicicletas, bolígrafos o componentes de ordenador. Y con el plástico se produce una granza que después se utiliza para fabricar macetas, cajas o componentes de sillas de oficina. Las empresas marcan el camino de este viaje circular. La política general de Nespresso para el reciclaje de las cápsulas facilita a sus clientes la retirada de residuos. «El 96% de los consumidores Nespresso disponen de un punto de recogida de cápsulas usadas a menos de 5 kilómetros de sus hogares», explica Nayara Fuentes , responsable de Sostenibilidad de Nespresso España. Nespresso se ha unido con la startup de moda ‘residuo cero’ Zèta para crear Re:Ground, en cuya fabricación se utilizan posos de café de su sistema de reciclaje de cápsulas Por lo que respecta a las últimas novedades, destacan unas zapatillas elaboradas con posos de café reciclados. «Nespresso se ha asociado con la startup de moda ‘residuo cero’ Zèta para crear Re:Ground –afirma Fuentes–. Cada par de zapatillas Re:Ground contiene posos de café (una cantidad equivalente a 12 tazas) obtenidos del sistema de reciclaje, que se han integrado en los empeines y en las suelas». El compromiso con la protección medioambiental es continuo en la compañía, como relata Fuentes: «Todas las cápsulas de Nespresso para el hogar (Original y Vertuo) estarán fabricadas con al menos un 80% de aluminio reciclado a finales de 2022». Mobiliario urbano Otro modelo innovador es el que plantea la empresa Kafea.Eco , integrada en Ekogras, que recoge y reconvierte el café en sustratos y las cápsulas en composteras y mobiliario urbano. Para que sea más fácil el reciclaje, la compañía instala en la calle, centros comerciales o empresas contenedores especiales, fabricados precisamente con estos residuos. Se necesitan más de 7.500 cápsulas para elaborar un contenedor. «Se hace una recogida semanal o quincenal de las cápsulas de café para luego llevarlas a una planta de reciclaje», comenta Andrea Uribesalgo , directora del Kafea.Ecpo. En las instalaciones de Aduna (Guipúzcoa), se separa el café del plástico y aluminio. Para alimentar el proceso de reciclaje y secado de cápsulas, se usa la propia biomasa de los excedentes de café. «Somos una empresa que fabrica para mancomunidades y ayuntamientos mobiliario urbano que sustituye al realizado con plásticos vírgenes. El que hacemos tiene una huella de CO2 mucho menor , es material de cercanía que además genera empleo local», señala Uribesalgo. Uno de sus productos más populares, elaborado con posos, es el kit para plantar semillas y producir setas. Con implantación en Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra, empresas como Mercedes Benz, Uvesco o PreZero y más de 50 administraciones y empresas ya forman parte del proyecto Kafea.Eco. En el marco del proyecto Coffecap el centro tecnológico AINIA y la empresa Coffee Productions han desarrollado el prototipo de una cápsula de café de alta barrera al oxígeno, compostable y biodegradable en el mar. Su componente principal es el polihidroxialcanoato (PHA), un biopolímero producido con bacterias por fermentación del azúcar o lípidos. «Cada español consume aproximadamente 70 cápsulas de café al año. La gestión medioambiental de este producto es complicada por su nivel de reciclabilidad. Por eso hemos desarrollado una cápsula compostable. El problema de la acumulación de material plástico en el mar nos hizo reflexionar sobre la necesidad de buscar también que fuera biodegradable», indica Luis Gil , técnico de la línea de envase de Ainia. Para analizar la biodegradación de estas cápsulas en el medio marino, Ainia contó con la colaboración de la Universitat Jaume I de Castellón. Así se pudo comprobar que en nueve meses de inmersión las cápsulas perdieron en torno al 30% de su peso, lo que supone que podrán desaparecer en tres años. Aunque ya se podría comercializar, el encarecimiento de los precios lo hace aún inviable. «Un polietileno normal está cerca del euro y medio el kilo. En cambio, el material que usamos ronda los 7 euros. Ahora estamos en una fase de optimización para conseguir abaratar esa cápsula de café», añade Gil. Pero hay más iniciativas. La firma Lavazza lanzó recientemente sus Eco Caps, cápsulas de café 100% compostables. Y la startup Incapto ofrece una máquina automática compacta que no necesita cápsulas.