El frenesí de la alta montaña pirenaica llega a su final y en el Tour, en su ocaso y por primera vez en la carrera, la calma florece en la psique de los corredores que han sobrevivido a estas tres semanas de calvario. Sonrisas en sus rostros, charlas amistosas y un recorrido largo y llano entre Castelnau-Magnoac y Cahor s para que los velocistas decidan su suerte al esprint. Sin embargo, Christhope Laporte , un galo de 29 años natural de la bella Costa Azul tiene un objetivo. Su país, el organizador de la carrera más importante del mundo del ciclismo, sigue huérfano de victorias junto a españoles e italianos. Sin embargo, en una nueva exhibición de temple del Jumbo, que espera a que el pelotón engulla a la escapada, Laporte supera a Philipsen y salva los muebles para su patria. En su octava participación en el Tour el de La Seyne-sur-Mer alcanza la gloria. Francia respira .