Las reglas y las excepciones

La noción de lo que es una regla o un patrón más o menos constante y predecible de alguna característica positiva o negativa propia de una situación dada o del comportamiento de personas, grupos, sociedades o culturas, suele enfrentarse sin remedio a la noción opuesta que se presenta como contraejemplo, es decir, como negación de esas generalizaciones al considerarlas inapropiadas, falsas o injustas. 

Si yo afirmo, por ejemplo, que los guatemaltecos somos una sociedad poco instruida, muy acomplejada y bastante resentida, alguien que considere semejante afirmación como ofensiva o inaceptable saltará inmediatamente a la palestra para subrayar que no es cierto y nos mostrará algunos ejemplos que contradicen lo afirmado. Pero casi siempre, dichos ejemplos son excepciones que confirman la regla ya que, para un observador enterado, es evidente que hay países o regiones del mundo donde la mayoría de las personas tienen mejor instrucción, una fuerte identidad y más claro sentido de la solidaridad que nosotros como comunidad. 

De tal manera que, podríamos establecer sin temor a equivocarnos, a manera de experimento, algunas generalizaciones antropológicas que se han vuelto una especie de constatación banal, al menos en el periodo histórico en el que vivimos, como afirmar que los salvadoreños son gente chispuda y dicharachera, que los mexicanos tienen una riqueza musical y culinaria impresionante, que los colombianos son bailarines y creativos a morir, que los franceses son los que más variedad de quesos tienen, que los japoneses son los maestros de las artes marciales en el mundo, que los rusos son los que más campeones de ajedrez han producido. No faltará algún guatemalteco herido en su amor propio que nos advierta con énfasis que aquí también hay gente con humor y platicadora, gente que cocina platos excelentes, que baila, que prepara quesos, que practica judo y que juega ajedrez, y todo, ¡a mucha honra!

Este estira-y-afloja que surge en el proceso de conocimiento, esta inevitable tensión entre lo general y lo particular, entre la regla y la excepción, entre el todo y la parte, es un fenómeno esencial en el acto de elaboración de las representaciones o mapas conceptuales que vamos fabricando a partir de las realidades que observamos. Cada uno de esos dos extremos de la ecuación cognitiva tiene sus virtudes y sus perversiones, pues hay generalizaciones absurdas y nefastas, como también hay excepciones ejemplares y edificantes, que nos devuelven la esperanza en el futuro. Como muchas cosas en la vida, lo ideal es saber mantener un lúcido equilibrio entre nuestras afirmaciones categóricas y nuestra capacidad para captar las excepciones que confirman la realidad de lo que se afirma. Ni son todos los que están, ni están todos los que son. 

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Author: Maria Suarez