El pasado lunes, en San Antonio, Texas, EE. UU., ocurrió otra tragedia humana espeluznante, esta vez en un tráiler que transportaba a 67 migrantes, de los cuales 51 fallecieron por asfixia, 39 hombres y 12 mujeres: 27 eran mexicanos, 14 hondureños, siete guatemaltecos, dos salvadoreños y uno está pendiente de establecer su nacionalidad; 16 migrantes sobrevivieron y se encuentran hospitalizados en condiciones críticas, por lo que no se descarta que el número de fallecidos aumente.
El tráiler fue hallado en una zona de poco tránsito, cerca de una vía de tren en el suroeste de San Antonio, Texas, que queda a unos 250 kilómetros de la frontera entre EE. UU. y México. Según informaciones de los bomberos que acudieron al lugar, las personas murieron de agotamiento y exceso de calor dentro del camión, que no tenía aire acondicionado. Las víctimas estaban «calientes al tacto», dijeron. Por cierto, la temperatura en San Antonio, Texas, es alta en los meses de verano y el día de la tragedia la temperatura alcanzó los 39.4 grados centígrados. Asimismo, trascendió que en el lugar de la tragedia los migrantes rescatados no parecían tener acceso a agua y estaban demasiado débiles para salir del vehículo por su cuenta.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, expresó que estas tragedias suceden «porque también hay tráfico de personas y falta de controles; en este caso, en la frontera de México con EE. UU. y al interior de EE. UU.». El alcalde de San Antonio, Texas, Ron Nirenberg, a su vez, dijo: “Las personas que sean responsables de someter a otras personas a estas condiciones deben ser procesadas con todo el peso de la ley”. Además, el gobernador de Texas, Greg Abbott, culpó al presidente estadounidense, Joe Biden, por las muertes y las describió como el «resultado de sus letales políticas de fronteras abiertas». Por su parte, Beto O’Rourke, el candidato demócrata a gobernador, pidió una acción urgente para «desmantelar las redes de contrabando de personas y reemplazarlas con vías ampliadas para la migración legal».
El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, expresó: “¡Es imperdonable que se sigan perdiendo vidas inocentes por el tráfico de migrantes! Mis condolencias a las familias de los fallecidos en Texas. Es imperativo que se encuentren mecanismos para el endurecimiento de penas y que el coyotaje sea un delito con fines de extradición”.
Esta es una desgracia más que ocurre a migrantes. Otra reciente tragedia ocurrió en diciembre del año pasado, cuando al menos 55 migrantes, en su mayoría centroamericanos, fallecieron y 105, de los cuales 19 eran menores de edad, resultaron heridos, como consecuencia de un hecho de tránsito ocurrido en Chiapas, México. Estas personas viajaban hacinadas a bordo de un tráiler que colisionó y volcó; 95 de los 105 lesionados sobrevivientes eran guatemaltecos. Los restantes eran dominicanos, ecuatorianos, hondureños, salvadoreños y mexicanos.
Nuestras condolencias a los deudos de las víctimas de esta nueva tragedia que se cierne sobre migrantes latinoamericanos, quienes marchan hacia el norte del hemisferio americano con el propósito de alcanzar mejores condiciones de vida para ellos y sus familias.